martes, 1 de octubre de 2019

DÍAS DE FUNDACIÓN









DIAS DE FUNDACION. (RELATOS)

JUANDEMARO QUERALES (SEPTIEMBRE2019)

 CARORA

PORTADA: COMPOSICIÓN MURAL Y ÓLEO DE CHANITA COLOMBO.

      















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EMILITA  EN EL AVION SINIESTRADO


Por: Juandemaro Querales 


El avión de Aeropostal, aterrizó de emergencia en el campo de aviación de La Greda. De su interior bajó  la cantante estrella de la Orquesta “Los Melódicos”: Emilita Dago. Los curiosos habían venido de toda Carora. El pueblo dejó lo que estaban haciendo a esa hora, para ver a los artistas de la afamada banda musical.
Habían visto con sorpresa el rostro de la legendaria cantante cubana. Y a nadie le pareció una gran vaina. Ya que no coincidía en nada con la que salía en la caratula de los discos. En el lomplay la retrataban encaramada sobre el capó de un carro convertible. Con un fondo de playa. Allá en Caraballeda, con el Macuto  Sheraton  cubriendo el mar, los bañistas y los veleros de la gente pudiente. Hotel que sufrió los estragos del terremoto de 1968. Abandonado por presentar fallas estructurales, siendo guarida de antisociales e indigentes. De tanto esperar su reapertura y el turismo de afuera. Se llenó nuevamente de damnificados cuando el `deslave del Ávila en 1989. Allí estaban los sobrevivientes de la tragedia que asolo desde Blandin, Punta de Mulatos y Carmen de Urea. También entre el río de piedras, carros, animales, flotaban cuerpos descompuestos que esperaban por reconocimiento y cristiana sepultura. Otra ves Emilita, a quien la veo durante mis sueños húmedos, en las noches calurosas de mi pequeña urbe. Celándola del Míster Chile. Aquel luchador: Técnico, de lucha libre. Quién se peinaba mirándose en un espejo, en un rincón del ring, por el secon, que terminaba de quitarle delicadamente la capa. Antes de cada pelea, Todos los domingos en el Palacio de los Deportes, en la Avenida San Martin, transmitido por Venevisiòn. Venir a morir calcinado en un Estacionamiento de Plaza Capuchinos. Que me dijo  el poeta Chuchù Salazar, en la Librería Kuai Mare, de las torres de El Silencio. Y aquella mujer, que no es la de la caratula del LP 33. Que bajó del tobogán de emergencia, cuando se trataba de mar. Toda una bruja, espeluca, y la muchedumbre  que se fue en el acto, decepcionada, arrecha. Y la cantante espeluca, en prueba de su deslealtad para con ella, le dedica esa canción con letra escrita a los coñazos. Para congraciarse con ese público, difícil, que la imaginaba buenota, en vestido de encajes de forma de sirena, salida como la Venus de la mitología del mar de Naiguatá, entre olas y cantos de gaviotas. Nunca de entre objetos de ese Armagedón, de maderas, carros, cuerpos flotando y niños y ancianos buscando entre los escombros a sus familiares. Ya el avión de Aeropostal, como todas las mañanas se detiene frente al galpón que hace las veces de Aeropuerto en la Ciudad del Morere. Después de pasar el día reponiéndose del gran susto por el aparatoso aterrizaje, llega al Centro Lara, hermosamente vestida, donde es recibida en la puerta por Expedito Cortes, y la Orquesta con sus metales comienza con un popurrí de canciones.

Septiembre de 2019

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RETIRO DEL CADÁVER 

Cuando se sintió morir, mandó a buscar a su hermano menor. Este no le dio ganas de visitarlo, allá en el único cerro de Barquisimeto. Donde vive columpiando y se siente y se ve el viejo ferrocarril cuando pasa por la Estación de San Jacinto sin detenerse, en su travesía hacia el Puerto.
Esta familia a decir de mi señora es muy extraña. Aquí todo el mundo termina solo. Jorge a pesar de haber procreado 16 hijos en dos matrimonios. Nadie lo acompañó en sus días postreros. Agonizó íngrimo y solo. No hubo santos oleos. Ni arrepentimientos o reconciliación con el catolicismo. Ingresado como indigente al Hospital de la ciudad. Murió con la misma ropa con la que entró a emergencia. Aquel ser, que una vez era fornido, fisicultturista y levantador de pesas. Era solo un cadáver, calvo y espesa barba, sucia y descuidada.
Allí estuvo, sin conocimiento, sin darse cuenta que moría muy lentamente. Nadie se ocupaba de el. Nadie se había acercado al Centro hospitalario, a preguntar. ¿Qué hay de la vida del moribundo, Jorge Max? Mi hermano mayor; quien nos castigaba, cuando nos portábamos mal. Fue un Padre para nosotros los hermanos más pequeños.
Tirado en esa sucia camilla, allá en lo más recóndito de su memoria perdida por el ACV. Mi hermano mayor, consentido de mi mamá, que creía que iba a ser tullido, porque camino después de los siete años. Fisicultturista y levantador de pesas. Quien iba a creer que aquel joven, muy dado en pasear e ir a fiestas con picó. Con Aida y Alfredo Lucena. Los de la casa de al frente. Gente rica. Hijos de un prospero comerciante de frutas que traía de tierras altas. Su prosperidad era tan evidente que tenían una piscina`juanto a Mauricia la de Poa poa conformaban la pequeña burguesía del barrio “Los colerientos”.
Nadie se molestaba en reclamar tu cadáver. Hasta que tu hermano menor. Te reconoció y se hizo responsable de tu entierro. Del fisicultturista, levantador de pesas, solo queda una osamenta delgada, desdentada y calva, a punto de explotar y con gusanos que ya hacen su trabajo. Al que nadie se molesta en darle cristiana sepultura.

Septiembre de 2019
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EL PERRO DE MARMOLINA

El perro de marmolina, plantado en mitad del primer patio. Era lo primero que veían los visitantes a la casa de don Flavio de la calle Lara. Estuvo allí desde los  tiempos coloniales, hasta que un buen día desapareció sin dejar rastro.
La casona colonial, le fue modificada su fachada, cuando llegó la moda afrancesada en tiempos de Guzmán Blanco. Al Viejo frente Andaluz le hicieron un bulevar, a la usanza del Paris del segundo imperio. Con un altorrelieve que representaba el solsticio de verano. Por las tardes los godos ricos de la casa, caminaban por debajo, de las columnas de medio canon. Peinadas con moños sostenidos por peinetas de carey, de sombrillas. Vestidos largos de armadores, siempre a la moda de Europa, comprados a los contrabandistas holandeses de las islas próximas a Coro. De velos negros que le cubren la cabeza, se dirigían a la Iglesia Matriz de San Juan Bautista.
Don Flavio salía por las noches a espantar. Se desplazaba entre los cuartos que se comunican en su interior. A media noche, cuando búho canta en el campanario de la Iglesia vecina, recorría los largos pasillos, para detenerse a los pies del Perro de marmolina. Para desaparecer en la entrada del cuarto principal.
El brujo que tenía la facultad de hablar con los muertos. Nunca llegó a entablar un dialogo con el ánima en pena. Todas las noches, le hacia cacería, para que le indicará el sitio exacto donde estaba el entierro. La chigua con morocotas esperaba por el. En Cualquier rincón o patios de la vieja casona. Podía cambiarle el destino. Con Monseñor Mariano Martí no se metía. Quien se había alojado en sus aleros, durante la visita y en donde permaneció durante seis meses, consignando los pecados de los pastores y su grey, durante la visita pastoral a la Provincia de Venezuela en 1776. Muy difícil que este príncipe de la Iglesia católica, supiera del lugar del entierro, durmiendo en un cobertizo que estaba al final del segundo patio, ocupado en consignar en la criba los bienes y  la concupiscencia y de clérigos y legos-

Septiembre 2019
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LOS VUELOS PROGRAMADOS
 Todos los jueves en la mañana, una avioneta daba vueltas en círculos, sobre los cielos de la pequeña urbe. Era el doctor Santelis que venía a operar. Todo el pueblo sabía que este médico cirujano, nacido en la Otra Banda, estaba dotado de una gran humanidad. Piloteaba su propio avión para operar: Amígdalas, Vesículas, Apéndices, labios leporinos, verrugas.
Cuando el avioncito biplaza, pasaba surcando el cielo de Carora, con el ruido de motor asmático. Mi mamá siempre salía a verlo en el firmamento y decía: “Ese era mi prometido para casarme con el. Pero me desesperé y me fui con el negro ese de tu papá”.
Cuando el Aeropuerto de la Greda tenía mucho movimiento aéreo. Aterrizaban líneas aéreas todos los días. Aeropostal y Avensa, cubren la ruta Carora-Maiquetía. Anualmente viene un Helicóptero de la Escuela de Aviación Militar, y les daban vueltas a los estudiantes del Liceo Egidio Montesinos. Promocionando la carrera de Piloto de combate. En una de esas venidas se engancho el “coloso” Suarez. Fueron los años en que se incendió el avión de carga, que traía un ganado de raza de la Florida en Estados Unidos. La gente sacó las reses vivas del fuselaje, y no le paraba bolas a la amenaza de la explosión del tanque de kerosina.
Cuando la avioneta que lanzó flores rojas sobre la ciudad. En señal de duelo. Daban el último adiós a Chabeto Álvarez. En señal de duelo los integrantes de Aeroclub de Barquisimeto, surcaban los cielos, alarmando a la población, que miraba con extrañeza, que la gente no acudía al llamado del viejo Cirujano de San Francisco. Cuando eso pasó, ya el viejo Campo de Aviación luce abandonado. Lleno de monte: Sin el alfajol que bordeaba la pista de aterrizaje, protegiéndola de invasores y transeúntes, que cortaban camino para llegar al Hospital.
El abandono del viejo Campo de Aviación, nos obliga a ir a la playa de La Guzmana, para presenciar: el aterrizaje de un avioncito Mustang, desecho de la segunda guerra mundial, que como un moscardón dio muchas vueltas, sobre nuestras cabezas, buscando un sitio para posarse en tierra. Venían a buscar a mi Padre y a su amigo Fariñas, quienes habían tumbado el Dique que vitaba se saliera el río Morere, durante el invierno, y no se ahogaran los blancos godos de los alrededores de la Plaza Bolívar-

Septiembre de 2019
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EL HUESPED INCOMODO

Cuando mi hermana Siria se caso con el enano Luis Castillo, mi mamá les cedió  cuarto, con salida a la calle, para que vivieran con nosotros. En la vieja casa de la 22 entre 40 y 41. Ese momento –aparentemente muy banal- va a marcar mi vida para siempre.
En la vieja casa del barrio “el pegón “ de Barquisimeto. Vendida por mi abuelo Joseito Mosquera  a mi papá por una módica suma por estar en la periferia. Fue escenario de grandes acontecimientos como: el matrimonio de velo y corona de mi hermana mayor. Pero antes de eso, en su sala principal se habían velado, las dos viejitas que criaron a mi mamá Hilda: Dolorita y Cecilia. También al Ángel con las alas de cartulina azul, adornado con trinitarias rojas y blancas, traídas del patio de la señora Juana. MI abuelo Joselito no, porque el murió en Cabo Blanco en la Guaira, por eso de la Lepra, que le había deformado el rostro, por lo cual usaba una máscara de lucha libre. A la casa llegaban los tíos de Carora: Juan Vicente y Miguel, hijos de donTita Riera y la india Jeronimita; además los hijos del segundo matrimonio con el “cojo” Victoriano: José Esteban, Benito y Jacobo el grin espor.

La casa que la habían dividido en dos partes, para vender una. Fue sede de la zapatería de mi papá Tiste Querales. Fueron los años en que entró el capitalismo a Barquisimeto y el primer burdel “el Kilometro Uno” de Mercedes Lobaton. Quien nunca pudo elaborar el duelo, por la muerte repentina de Rafelito Gómez. Estrella fugaz del lenocinio. Sus cuartos abandonados, llenos de ánimas en pena. Dejaron una disposición en mí a rechazar los lugares húmedos y fríos. Única cosa que recuerdo de los siete años en que duró mi cautiverio. Etapa de primera infancia, donde estuve oculto e impedido de salir por Dolorita. También se repite en mi memoria profunda el destello de la luz que irradian las velas de los santos que se muestran en la repisa.

Cuando muere el enano Luis, siento que la casa se libra del sortilegio que la rodea. Aquella construcción rodeada de estructuras igual de abandonadas y entropica. Cuyo fondo es el Cementerio de Bella Vista. Ruina y destrucción, llena de buhoneros por sus aceras. Por esa parte de la ciudad abundan nubes de indigentes, ofreciendo en improvisadas mesas mercancías como leznas e hilo encerado para remendar zapatos.

Septiembre de 2019
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EL CENTRO PUEBLO APARTE

Para conmemorar los 400 años de la fundación de la ciudad. A Domingo Pintado, se le ocurrió que los barrios de la pequeña urbe, deberían de tener un Centro Social y Deportivo, muy parecido al elegante y selectivo “Club Boves”.  
Pero bien alejado de este, y del grupo social dominante. Ni siquiera en el centro de la ciudad, sino en un suburbio, más allá del Puente “el Néctar”. Se programaron grandes actividades en el marco de la celebración: concursos de bailes, rifas, maratones, carreras de bicicleta, concursos de belleza, etc.
Como toda copia, el Centro no se parecía en nada al original de los godos de la calle San Juan. Simple tolerancia e hipocresía de los blancos de la plaza. Que escogían una pequeña muestra de un sector de la clase media. Desclasada y perruna. Pero hasta allí.
Cuando tocó seleccionar a la Reina de Belleza, los dueños del poder político y económico. Se fijaron en Judith Sáez. Mi compañera del cuarto año de Humanidades en el Liceo Egidio Montesinos. Era blanca, de ojos claros, nariz aguileña, pelo amarillo y buenas piernas. Su única diferencia era que no vivía en la zona colonial. El callejón 14 de febrero nada que ver. Para que se sintiera excluida, el comité de celebración, le había escogido un novio, blanco también, hijo de la burguesía, que hacía el sacrificio.
Los bailes de fines semana, eran esperados con gran entusiasmo. Lo que si abundaban eran los Concursos de baile, que durante tres días, sin interrupción  exigían de las parejas un gran sacrificio. Mientras tanto hombres y mujeres se movían, solos y acompañados, al compas de: merengues, guarachas, pasodobles, vallenatos. Como en los pueblos de plantaciones de algodón en el Dif Soud norteamericano. Como en los años de la depresión del 29. Para que finalmente, ganara Carlos “el sospechoso”. Medallista de oro en cuanta competencia organizaba el famoso Centro.

Septiembre de 2019

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LAS RUINAS DE LA PLAZA TORRES

Durante muchos años estuvieron las ruinas de la Iglesia de San José. Sin que nadie se metiera con ellas. El templo nunca fue destruido por un terremoto o por un bombardeo. Ni la guerra de independencia, ni la guerra federal, habían contribuido a su estado de permanente anomia. Nunca se terminó su construcción.
Cuando al templo hubo de colocarle el techo, ocurrió el imprevisto. La certeza que una gran Serpiente marina, llena de peces en su interior. Vivía enterrada justo debajo del recinto religioso. En algún momento la gran Serpiente marina, parecida a un Dragón, se puede morder la cola. Produciéndose un estremecedor movimiento telúrico, destruyendo toda la ciudad con su tabernáculo.
Cuando mi mamá, visitaba a su familia, prefería quedarse en las ruinas de la Plaza Torres. Mi tía Josefina o Pina, se había mudado para el interior  de las ruinas. Allí, entre los arcos de una nave lateral abrió un Restaurant; El Morrocoy  Azul.
Mis tíos cuidaban las ruinas, como las niñas de sus ojos. Un día se desprendió Salomón  del campanario, también inconcluso, tratando de atrapar unos pichones de paloma. Mi tía Pina agarró tremenda arrechera.
Cuando los adecos alcanzan el poder durante el llamado trienio adeco de 19451-1948. Che Ramón Hernandez, aprovecho su influencia en el gobierno para comprar las ruinas a la Iglesia Católica. Che Ramón no creyó en la existencia de la gran Serpiente marina que se muerde la cola. Transformando los muros de piedra en material de construcción, vendiéndolas como cualquier cosa que hay borrar de la memoria de los Caroreños.

Septiembre de 2019
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EL SANTON
Domingo Pintado, había convencido a los sectores populares, de celebrar los 400 años, de forma conjunta. Su tesis de pan y circo se había impuesto.
Agua y fiesta, por medio de la cual los blancos de la plaza, seguían como en los primeros años de la conquista y colonización. Como si a la Corona española, no se hubiera vencido con las armas patriotas en las primeras décadas del siglo XX.
El blanco criollo, descendiente de Encomendero, se unieron al proceso emancipador, por la cual les correspondió el poder político, de los nuevas Repúblicas de los reinos españoles de América.
En los periodos republicanos, el paisaje social no sufrió ninguna modificación. Todo permaneció inalterable. El latifundio y el esclavismo, caracterizaba a los Estados regidos por los héroes de las guerras de independencia.
Domingo Pintado, como Santón de las elites dominantes. Obligó al Estado burgués a construir cuatro represas, a nombre de las mayorías, que tradicionalmente padecen de sed. Simple argucia para favorecer a latifundistas y ganaderos, que poseían las mejores tierras.
Todo el agua del Municipio se represó, tal mar de agua se evapora en e aire, sin que nadie se beneficie. Ni una gota  le ha llegado a los campesinos de la serranía y la tierra semiárida, menos a las barriadas de la pequeña urbe.
Hoy, cuarenta años después, los problemas son los mismos, agravados por el desgobierno que impera, y la receta que aplica el PSUV del Socialismo del siglo XXI.

Septiembre de 2019

lunes, 2 de septiembre de 2019

VIAJE A MIS VERSOS DEL AYER




VIAJE A MIS VERSOS DEL AYER
POEMAS
WILLIAM VILLANUEVA

Portada: Óleo Viaje a la Fantasía, del artista plástico Pastor Meléndez Piña.
Premio Nacional de Pintura costumbrista del Ateneo de Carora Guillermo Morón. 
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1
HASTIO
Hastío
sol
fugaz
Ilusiones
yo.
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2
TU
Nubarrones
sobre
la
acrópolis
de
Atenas
vida
luna
sueño
Tu.
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3
DONES
Dones
para
Ti
Un
Cocuyo
Prendido
En
Tus ojos.
El alba
Tus
Manos
Mi
Pecho
Tu pecho
Una
Ventana abierta
La soledad.
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4
ALEIXA
Aleixa, altiva
Como zarina rusa,
Busco en antiguos recuerdos
Cuando te conocí
de caminante taciturno,
Cuando llegaste a mí,
Con tu dulzura me enamoraste
Y en mis versos de amor, del ayer
Allí quedaste.
5
PARA TÍ
Para ti con el antojo
de un beso
que provocó la brisa
con olor a duraznos,
me atrajo a tu regazo
tus ojos!
tus manos
como lirios
tu cuerpo cautivo del crepúsculo
como un ave fugaz.



6

Andrea
En mi cuerpo siento tu piel
Adherida
a mis manos
fue un diciembre feliz
el hotelito feo y desarreglado
no me privó
de ver tu esbeltez morena
después de tanto huir
los dos estábamos allí,
por la ventana entreabierta
soplaba el aire tibio
y hacía calor,
quedé solo, así
pensando
largo rato,
ya por muchas horas, cuando quizá estarías acurrucada
en otro cuarto…
de este mismo hotel.
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7
Fui a lamerme tus pezones en la orilla del alba
Embriagado del almizcle de tu piel
Eres ninfa celestial desprendida del sideral paisaje
Impregnando mis sábanas, tu vergel.
Yo contuve mis deseos
Todos,
Oteando en el paisaje
Los restos del ayer
Había caracoles disecados
Fragmentos de fragmentos cavafianos,
Versos antiguos
Vertidos en desechos de papel.
 

8
ALADA FANTASÍA
Alada fantasía, tú!
brillas en la plenitud de la  luz
Inmensa de   la noche,
grácil, gentil,
amorosa, ensoñadora
imanas, irradias tu belleza…
llenando de nostalgia mis horas.
9
TU AMOR
Tu amor
Restos de lápiz labial
En la pared
Un caos
Una angustia
En cada trago de cerveza
Un grafiti en el cuarto
Una botella de ron
a medio sorbo
En la nevera.
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10
ESTOS VERSOS
Estos versos no son antojo alguno
Los escribí  porque en verdad
Soy ave herida en tus manos
Resoplando pensamientos extraños
Turbulentos
Como una noche marítima
Rompiendo olas
Rompiendo en llanto
Ante los amargos recuerdos
De un adiós…

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11
TU Y TU NIÑA
Tú y tu niña
Son la compañía
Que necesitaba para vivir
Las dos tan tiernas
Una cimbreando una sonaja
La otra distraída en remotos
Parajes poéticos
Dispuesta a descubrir mundos lejanos
Absorta en los paisajes
Del anochecer.
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12
DIME
Dime que soy para ti
Dímelo con la prisa 
Que lleva implícito
Un beso
Un verso
Que salga  de mi pecho
Acepto todo
A cambio de esta libertad
De decirte  lo que puedo
De no callar lo que por ti
Siento.
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13
HUIR
 Huir no era lo conveniente
Tú así me lo dijiste fríamente
Sin formalidades
Me pediste
Que fuera valiente
Acaso el acostumbrarse
El uno al otro no llevaría
A perecer aquel extraño
Sentimiento?
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14
VERDÍN DEL CAMINO
Verdín del camino
Ladera
Abajo
El agua con su fuelle
Se lleva el zumbido de los cerros
El croar de las ranas
El cri-cri de los grillos
Pie en barro el muchacho
Sonríe
La neblina cubre su cuerpo.
Verdín del camino
Ladera abajo
Lanzan susurros
Turpiales,  chuchuvas
Y arrendajos.
15
COYAY
El resol me acompaña
Al despuntar el alba
Como un halo mágico
Como el hechizo de los dioses
Que en Coyay sigue el compás del silencio
Tras la sombra de los cauderos
Sombras y cabras y reverberación
Los haces luminosos se pegan al cuerpo
Y es cerro y es largo camino el eco de nuestros ancestros.
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16
SAVIA CRISTALINA
Aquí cual lagartijo asido a las piedras del cerro
Tras la savia cristalina
Baja del Tempero
Baja de Pacheco
Cerro arriba
En la quebrada se oye el murmullo de los duendes
Como a las seis cuando el sol se va cerro abajo. 
17
DON JOSÉ

Absorto él
En los pecados que el clero no disimula
Hubo de emprender
Una mesiánica acción
Que redimiera a los pobres
A los menesterosos
Y harapientos.
En un baúl
Guardaba, celoso, viejos papeles
Con la encíclica del Papa Juan XXIII.
¿Acaso, solía interrogar él, se justifica
A los ojos de Dios
Que su iglesia misma
Se olvide de los descarriados de la tierra?
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18
MARÍA GUARECUCO
María Guarecuco
No era mujer holgazana
Ella me Contó que hacía oficios
Desde su mocedad!
Su tez parecía mimetizar
El hollín del fogón.
Admirada viejecita
Compañera del  correo de la virgen
De Chiquinquirá!
En mi niñez entraba a aquel
Hogar de calma e inmensa paz.
Ay don José, usted sí la amaba!
Ay don José, usted me enseñó
Que el amor es primordial
Al cristiano
Y hay que sentir temor a Dios
Y respeto a la humanidad.

19
MIEDO AL VACÍO
Miedo al vacío
A la soledad…
Cubo cuyo ludismo
Traspone la palabra.
20
BARTHES
Barthes me habló
A través de la red
Con miedo al vacío
A la soledad.

21
ESCRIBO POR PLACER
Escribo por placer Bhartesiano
Sólo escribo por placer.
En las estrofas de un poema
Se despelleja mi piel,
Se seca mi aliento.
Diseco como el taxidermista 
Los versos del ayer,
Nerudianos tal vez,
Vueltos tequila o ron,
en jirones de tiras de papel,
En mi ocio se desdobla la rima
El desencanto, la risa
Y el placer.
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William Villanueva

Nació en Carora, estado Lara, República Bolivariana de Venezuela en 1.963. Poeta, escritor, cuentista, Cronista. Licenciado en educación, Mención Desarrollo cultural. Autor de Mi Sed Continua, poemas, publicado por Editorial Berkana 1.999: Tinglado de Rostros, 2017, Cuentos, versión digital. Ha sido columnista y colaborador del Diario de Carora; El Impulso; El Diario El Mío, El Diario de Lara y El Caroreño. Su obra además ha sido publicada en el Diario ultimas Noticias, del cual es Miembro del Consejo de Lectores en Línea; en el Diario El Clarín de la Victoria, y en Revistas literarias como la Revista la Casa de la Fragua, del Estado Mérida.
Ha recibido varios reconocimientos como la Orden Luis Beltrán Guerrero, en su única Clase; La Orden Sergio Medina, de la Asociación de Escritores de la Victoria, Estado Aragua. Doctorado HC en Historia por la Fundación de Educación Superior Nueva Andalucía. Premio Nacional de Periodismo José Ángel Ocanto del Ateneo de Carora.

EL SAPITO BRINCÓN Y CHIVO





EL SAPITO BRINCÓN  Y CHIVO


Cuentos infantiles 

William Villanueva.-

Ilustraciones: Artista plástico Domingo Gudiño.


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Co mucho amor y cariño para Leannys quien despertó con su dulzura mi amor paternal.
A su prima Deibimar.
























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PALABRAS DEL AUTOR
Estos cuentitos que hoy ven la luz son un ejercicio de palabras escudriñadoras, de esa tierna curiosidad que nos alegra de la edad candorosa, que convierte en metáforas las cosas más sencillas de la vida. Me inspiró precisamente el candor de una niña, a quien dedico; y además saber que luego de mucho tiempo de laborioso trabajo en talleres de creatividad infantil y en talleres literarios, que podemos sembrar la palabra, sí ésta de verdad se identifica con el ser. A todos quienes han creído en los poderes creadores del pueblo, invocando al gran Aquiles Nazoa, dedico.
                                                                   --O---
  
Todos los días las niñas me esperaban para contarme la historia del sapito brincón. Las dos hacían relación de las proezas del sapito persiguiendo hormigas, coquitos y bachacos. Hacia el mes de octubre con las lluvias, la proliferación de distintas especies de insectos convertía al animalito en una atracción casi circense para las niñas.
Él sapito se introducía por una hendijita de la vieja puerta de madera. Con la algarabía que formaban las niñas ya se sabía de la presencia del diminuto visitante.
Esta es la anécdota que originó esta pequeña historia.



EL SAPITO BRINCÓN
Fui tras un elemento motivador. Recostado en la cocina de la casa ví saltar un sapito sobre los utensilios y cazuelas de la cocina. El sapito me miraba como sonriendo, con gesto de nobleza. 

Atravesado, estaba un enorme cucharón que de seguro constituiría un tremendo obstáculo para el noble sapito. El me miraba preocupado. A esa hora la caza de hormigas, bachacos y demás insectos, es muy  buena. A ratos parecía estirar su lengua engomada con un claro movimiento gimnástico, como preparando su verduzco cuerpo para una escaramuza. De caer sobre el cucharón enorme perdería segundos que en la vida de un sapo supondría el transcurrir de varias horas. 

El me miraba como interrogándome, preguntándome con su mirada qué tal sí salto? Yo me encojo de hombros. No sé la capacidad del animalito ante el reto para responderle. De los anuros, anfibios o batracios, que entiendo que no tienen cola, son las ranas las campeonas olímpicas en salto. Sin embargo el sapo se vé muy decidido. No ha dejado en ese tiempo de mirarme; ahora con rostro serio e intranquilo. Parece que ha pasado mucho tiempo, minutos enteros, frente a la enorme cuchara sopera, mientras una hilera de hormigas negras viene de degustar restos de una gaseosa de cola, casi borrachas, por un boquete de la cocina por donde ya se ven los rayos del sol.
Al inicio de la mañana no supe nada más del sapito, quien en un alarde de atleta dio un salto largo, se elevó en las alturas cayendo, por error de cálculo, en el fondo de la olla más grande de la cocina.     


SE FUE…
El sapito brincón
Salió por un resquicio de la puerta
antes que las niñas cumplieran la advertencia
de te vamos a dar pao pao.
pero era una mentirita inocente
pues ahora ellas dicen con nostalgia
mirando la puerta
el sapito se fue…


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CHIVO
De un lugar muy retirado del poblado nos trajeron de regalo un minino, un gatito, que a pesar de su corta edad ostentaba visiblemente que se desarrollaría en un felino fuerte y cazador. Pero extraño! El gatito no articulaba ni un solo miau. Que extraño!
Soportaba las bromas pesadas de los niños vecinos y él callado, silencioso. Oh! Ese gato hay que echarlo! No! Decían los niños de la casa, mejor si no maúlla, no es necesario que un gato sea chillón  para que sea gato.
Con el correr del tiempo a pesar de su extraño silencio se dio a querer y respetar, porque era como un juguete real. Los chicos le amarraban infinidad de cosas y echaba a correr, y tras él todos los niños para tratar de atraparlo, cuestión algo enojosa porque él se subía a lo alto de un cují y los niños querían trepar también. Así no conviene ese gato, decía mamá. “Hay que echarlo al aseo urbano”. Pero mamá era la principal apoyadora del gato silencioso, y al rato convenía en que el gatico no causaba ningún problema. Mas hubo un tiempo después de los prolongados inviernos de octubre que comenzaron a proliferar ratas feísimas, que mamá horrorizada veía todas las noches formar festín en la cocina. Qué horror! Decía-y ese gato torpe que no sale a cazar, qué hacemos? Contratar una fumigadora profesional? Y nuestra salud? Y el daño al ambiente?  No! Hay que buscar otro gato! El fiel gato tenía por costumbre flanquear siempre  a la dueña de la casa, que no sabía lo que estaba a punto de ocurrir. En uno de sus momentos de rabietas pasajeras echó atrás y pisó al minino y éste en ves de maullar lanzó un meeeeeeeeee que se oyó en todo el vecindario. La dueña y señora de la casa que giró,  dio un traspié, a punto de caer,   no se enojó del todo porque reconoció cierta culpa suya al pisar el gatito y dijo: _Ahora si nos compusimos, no tenemos un gato, sino un chivo, válgame Dios, válgame Dios.
El pobre gatito quedó todo adolorido en la cocina, desde donde se oía su meeeee, meeee.
En la mañana, los niños, ni cortos ni perezosos, bautizaron al gatito con el nombre de Chivo. Chivo permanecía metido en un rincón de la cocina del cual no quería salir.
Una noche tras escuchar los disgustos de mamá con las feas ratas que salían del albañal de los vecinos, Chivo permaneció ahí en su rincón con su meee que se oía  a leguas. Los vecinos decían: en esa casa no tienen un gato sino un chivo, y se reían.
Puede un animalito llegar a sentir las burlas humanas? Claro que sí. Lo cierto es que esa noche Chivo con su meeeee prolongado ante la embestida de los horribles animales salió en defensa del hogar que le daba calor y los hizo huir, luego de deshacerse de algunos de ellos. Quizás estos creyeron en algún momento, que de verdad Chivo no era un gato, por su extraño maullido, sino un chivo de verdad.



William Villanueva



Nació en Carora, estado Lara, República Bolivariana de Venezuela en 1.963. Poeta, escritor, cuentista, Cronista. Licenciado en educación, Mención Desarrollo cultural. Autor de Mi Sed Continua, poemas, publicado por Editorial Berkana 1.999: Tinglado de Rostros, 2017, Cuentos, versión digital. Ha sido columnista y colaborador del Diario de Carora; El Impulso; El Diario El Mío, El Diario de Lara y El Caroreño. Su obra además ha sido publicada en el Diario ultimas Noticias, del cual es Miembro del Consejo de Lectores en Línea; en el Diario El Clarín de la Victoria, y en Revistas literarias como la Revista la Casa de la Fragua, del Estado Mérida.
Ha recibido varios reconocimientos como la Orden Luis Beltrán Guerrero, en su única Clase; La Orden Sergio Medina, de la Asociación de Escritores de la Victoria, Estado Aragua. Doctorado HC en Historia por las Fundación de Educación Superior Nueva Andalucía. Premio Nacional de Periodismo José Ángel Ocanto del Ateneo de Carora.