lunes, 25 de diciembre de 2017

Poemas y Relatos de Rafael Villanueva

No podía faltar en nuestras publicaciones virtuales como pedimento del Ateneo de Carora Guillermo Morón, en la celebración de esta fiesta de la palabra con la que finalizamos el año 2017, el libro inédito de Rafael Villanueva, quien se hizo acreedor del Premio Nacional del Ateneo de Carora Guillermo Morón en el 2015 en el renglón de Narrativa corta. La publicación que hoy sale a la luz pública es el valioso fruto de muchos años de trabajo escritural que confirman la vocación literaria del autor, para la poesía y la narrativa; muchos manuscritos los tenemos en revisión y transcripción para el libro final, estaban celosamente guardados en cuadernos y blogs de papel; esta es una muestra en calidad de primicia de lo que será el libro impreso de toda la obra escrita de Rafael Villanueva. con ilustraciones del propio autor. Lean, compartan y divulguen citando a Libros en Digital.


POEMAS Y RELATOS DE RAFAEL VILLANUEVA
      I
La noche.
Escribo en el silencio,
La noche me devora
Con su luto infernal,
La destruyo a plumazos
Y llegas justamente, tú,
Mi inspiración, bella sirena
Y la luz solar.
         II
La noche busca devorar
Mi aliento de palabras
Que se cierran poco a poco
En mi libreta de poemas.

REQUIEN
Ayer sepultaron al último humanista
Se reunió con Miguel Ángel.
Se fue reiterando en el firmamento
Un adiós para su musa
Amó la vida y fue vencido
Por una computadora
Que le fue concedida para hacer poemas.

Vacío
Raudales inmisericordes de soledad
Se filtran por un átomo de olvido.

Fuerzas inconexas y amargas
Recorren la luz devorándola
En pedazos sin digerir.

Piedras tintóreas se despedazan
Contra el silencio ignoto
Y las manos quietas de un constructor de sueños
Se desvanecen ante tu ausencia.
Belleza, música, armonía palabras  que se desplazan
Por la frágil y débil hoja de papel
Y que el poeta traza con mano trémula.

EJERCICIOS 1
Gime la débil línea azul de la palabra,
Tiembla el verde turquesa reflejado
En el espacio anacrónico de la barbarie.

Ansiados pedazos de un rompecabezas
Buscando encontrar la paz en el silencio
Infernal de la soledad.

 El silencio monótono de la playa embriaga
La tenue luz de la luna
Y se fundió en la quietud tranquila del pensamiento
Del poeta
Que medita sentado en la blanca arena.

EJERCICIO 2
La tinta es un laxante que hace evacuar
Al multígrafo en la hoja blanca
Manchándola de letras cagadas
Por la inteligencia de una computadora.

La hoja de papel fue devorada por la lepra
En la maquina de escribir del poeta,
Que se quedó dormido
Por la acción del vino y la ausencia
De inspiración.

Era una cabaretera de esa que lo venden por
Placer, era feliz vendiéndolo a todo el mundo
Pero al llegar a su casa se daba cuenta de la
Miseria de su vida.

El cuaderno es una lima que degusta el grafito al escribir las palabras.

MUÑECAS DE TRAPO
A una apreciada amiga, Zobeida
Dejo volar mi imaginación
Por la casa alegre de la fantasía.
Busco encontrar en ella la alegría.
De una muñeca de trapos hecha con amor,
Con la ilusión creadora de un niño.
Quien puso en ella todo su empeño.
Le habla, se pone serio, la regaña,
Al ver que ha cometido una travesura
Y al comprobar su inocencia
La coloca en la mesa
Junto a las otras muñecas.

Escribirle a una muñeca de trapo es difícil
Más cuando hay expresiones hermosas
Hechas por la pluma de grandes poetas.
Pero al ver la alegría de un niño
Con su muñeca dejo correr mi pluma
Y sin pretensiones poéticas redacto
Estas líneas.
Que quiero hacer llegar a una incansable luchadora
Popular
Quien con su fantasía creadora
Lleva la alegría a la parvulada.
Creada por la fantasía real de un niño
Ocupas un lugar especial en el estante
Del afecto.
Hecha con pedazos de tela
Que estaban regados por el piso recogido por su mano pequeña
Salió una golosa muñeca
La preferida para jugar
Compañera de sus alegrías
Y nunca se borrará de los recuerdos
De su infancia.

RETORNO
El mundo de las sombras me envuelve
Y por parajes solitarios, camino
Cardonales y cujíes se confunden
En mi itinerario.

Llegó la noche con su negro espesor
Y la tenue luz de la luna
Se comenzó a ocultar.

Retorno a la luz de un nuevo día
Se que con el correr de las horas
Te alejas más y más de mí
Tus palabras son ecos lejanos
De un abismo sin final.
Los días de ensueño que contigo viví
Retornan a mi mente
Postrado pienso y regresa a mi la luz de tu mirada.

RECUERDO
Mi pensamiento viaja por el infinito ancestral
De un pasado no muy remoto
Ayer  nada más te ame, te quise
Hoy el presente ya no estas
El futuro es incierto y vacilante
Tú, estas y no estas.
Mi aula se llena con tu risa
Y mi semblante triste se alegra.
Te veo lejana y melancólica
Mirando la lejanía
Y en mi mundo irreal
Vuelvo al ayer.
Me quedo mirando el verde pizarrón
Se que están explicando clases
Pero estoy pensando en otros lugares
El ayer me parece un siglo
El presente una eternidad
El futuro no se cuando vendrá.

POEMA I
Evocando tu achinado rostro,
Te recuerdo entre frases nerudianas.
Eres mi alegría en mi mundo circunstancial
Adorarte en el silencio de una bella amista
Ofrecerte flores de papel en la quietud de la tarde.
Sentir que te ibas tras el crepúsculo
Un tímido adiós, una sonrisa,
Amiga mía, que linda amistad
Y yo prendido de su hermosa sonrisa.

POEMA II
Amarle quizás en la distancia, verle pasar
Con su sonrisa soñadora, Buenos días, Buenas tardes
Suenan en sus labios como música celestial
Verle pasar despedazando sueños, más de un suspiro
Se levanta, y pasarle tan cerca,
Adorarle en el silencio de un templo.
Seguirle con la mirada, decirle palabras hermosas
Que el viento silvestre cuelga de su pelo
Todo la conmueve, linda cumplidora de su deber
Va a trabajar.

NOCHE SILENTE
Ebrio de soledad
Miro la noche pasar
Con su vestido de luto
Y su cara de orfandad.

El ruido monótono de viento
Se oye en la soledad
Y el reflejo de mi dolor
Se pierde en la oscuridad
Noche silente como no habrá otra igual.

Una vez quise sustraerle
A la perla su hermosura
A la luna su luz
A la briza su frescura
Para que querías tu belleza, luz frescura
Si tus ojos poseían inmensa hermosura
Robe al cielo una estrella
La colgué en tu pelo
Deje la noche silente
Con su manto de terciopelo

POEMA XIII
El fogón apagado yacía
Un perro macilento
Las ollas relamía
Su mirada melancólica
En la sabana se perdía
Ya su dueño no vivía
Se lo llevo la malaria
Su dueña en el morichal
Trabaja noche y día
Para levantarse con la sequia
A trabajar bravamente
Esta tierra fogosa y árida
Para alimentar a sus hijos
Y vivir dignamente
Al lado de su gente.

SER QUE NACIO DE LA NADA
Hoy cuan don quijote enamoro mi Dulcinea
Anhelo tu pelo tu voz y sueño el sueño
De todo enamorado, quizás mi lápiz me traiciona
Y escribe cosas que yo no puedo escribir
Y lo veo tomar mi cuaderno de notas y escribir.
Yo lo miro trato de detenerlo pero el se me
Escapa y me devuelve tu fotografía que tenia
En su bolsillo.

Un personaje tan singular, único en su genero
Llegó un día a mi pueblo, no se le conoció
Mamá ni papá, solamente llegó, el ser que nació
De la nada así lo llamaban, todo el mundo
Lo miraba el se aferraba a su suciedad
Y a su timidez pero abría su mano para ver
Quien le daba y con la otra se tapaba el rostro
Como temiendo el castigo, conforme vino se fue
Y todo el mundo se preguntaba, de donde llegó
El ser que nació de la nada?

EXTRAÑO
Era un ser tan pero tan singular, que se fue
Muriendo con la palabra muerte atravesada
En el pecho. Se suicidó leyendo el diccionario
La computadora se había sublevado y
No quería parir una idea para publicar su
Libro.

Nada había que hacer fue encontrado pegado
En el diccionario y con una estampa de poeta
Medieval, más parecía una figura de un conde
Pero yo lo reconocí como a mi amigo el, poeta
Que se había suicidado porque su computadora
Para publicar su nuevo libro estaba en huelga
Porque le gustaba la idea del vate de ponerlo
A trabajar como esclavo sabiendo que le debía
Las utilidades.

NIÑA SOÑADA
Escribir letreros obscenos en las paredes
Querer jugar con tus ojos
En noches cálidas de placer
Anhelar tu cuerpo en mis noches sonámbulas
Despertar buscando, refugio
En la cabida caliente que tu cuerpo
Me depara
Ver claramente tu figura curvilínea
A tras luz, en el día
Me éxito de sobremanera
Y procuro satisfacer mis deseos
En las noches oscuras
En tu compañía solitaria.

CREO MI PROPIA REALIDAD
Lucho con la noche silente
Creando luz
Busco tu mirada encantadora
Que en otro tiempo me ofreciste
Lucho en la noche
Derrotándola a plumazos
Creando mi propia realidad.
LINEAS
Alegres y juguetonas trazadas por la mano
Tierna de un niño.
Sobrias y elegantes diseñadas
Por la mano experta del pintor.
Sombrías y sonámbulas
Cuando son ecos lejanos
De un poeta que en su ocaso
Las escribe con la esperanza
De que algún día lleguen
A la noche azul que se perdió
En la lontananza

A UNA MUJER QUE FUE UN SUEÑO FUGAZ
Quiero despertar de nuevo la luz
Salir del sueño que me consume
Dulce primero den añoranza
Cruel después de desilusión
No puedo vivir soñando
Quiero crear mi propia realidad.

NADA
De la nada surgió tu voz,
En el luto infernal de una calle,
Tus bellos ojos me debelaron inquietud
El sol arrastro tus poemas
En la empalizada de una imprenta
Fueron devueltos a la luz en el fondo
Lustroso de una hoja blanca
Curtida de tinta.

POEMA III
Azotada la playa, vibra tu luz,
Aislarse en la nada, refugiarse en el cerco
De arena que tus cabellos de oro emana.
Buscar en el viento un halo de tu voz,
Acariciar en el sueño tu grácil
Figura,
Enamorar a besos tus labios de miel
Es quizás una utopía demasiada cara
Un anhelo que nunca podrá ser.

Eres luz que ilumina un pedazo de mí
Eres fuego que me consume
Un pedazo de tu voz me acompaña
En mi calvario.
Una silaba que aísla toda ilusión
Para mi eres prohibida
Una palabra lejana me saca del sueño
Y veo mi realidad, no debo espirar una estrella
Solo debo soñar para no alimentar
El fuego que nace en mi cada vez te veo.

POEMAS DE COSAS COTIDIANAS
Todos los días,
A toda hora te sueño
Busco en la noche
Un caliente
Para esconder el deseo
De tenerte aunque solo sea una de tus sonrisas.

Quizás tu mano morena
Te traiciono
Un adiós una sonrisa
Para mi no fueron.
Te ubique en el ayer lejano
Me pareció extraño.

Verte tan bella
Sentí celos del viento
Que jugaba con tu pelo.
Renuncio a mi soledad con
El maquillaje de un mimo convencional
Al bajar de la tarima, te siento llegar
Para partir cuando la noche termina.
POEMA DE….
Puesta la mesa esta
Un trapo limpiecito
Le cubre su desnudez
Un juego de domino
Esta por comenzar.
La cerveza fría bien y va
Pensando en tu mirada
Serena, no acostó doble
Cena, doble cinco
Se lo mataron.
Y en una jugada cualquiera
Tu nombre se escapo.
La cherca comenzó
Esta enamorao
Perdimos el juego
Pero él esta contento
Porque su bella figura
Se aferro a su mente
Ni si quiera en su juego
Preferido la pudo olvidar

POEMAS DE COSAS COTIDIANAS
Sudada y leal
Buscas descansar
Del trajín del día
En el armario.
Ya no puede más
Su talón comido esta
De tanto andar
Su suela gastada
Relucientes por encima
Por debajo una calamidad.

Con ardor de niña
Quinceañera
Te tongoneas
Por la blanca hoja
De papel
Trazando letras
Que llenaran la carpeta
Y engrosaran el índice del
Material inédito que nunca
Verán luz.

POEMAS DE COSAS……..
Cojeando, jadeante
El carro busco asilo
En la cauchera
Para cambiar su ansiada
Llanta que se pincho
Con un vidrio.
El eficiente cauchero
Como medico profesional
Lo revisa…
Y de nuevo a rodar.

Cogida de su mata
Dejada secar al sol, secadas
Tus semillas
La madre puesta a cuajar
El suero pronto nos dará
El austero plato
De nuestra dieta
Blanco hecho de la leche
Recién ordeñada de la vaca
O de la cabra.

PINTOR
Crear un cuadra pequeño
Donde resalte lo bello
De tu rostro moreno
Utilizar los colores
Para lograr mi empeño
Destacar tu pelo negro
Tus labios de tentación
Buscar la ubicación
De la luz del sol
Para no opacar el cristal
De tu figura.
Lograr el claro oscuro
Con la contra luz de tu dulzura.

LA FLOR
Se fue el dulce néctar de la flor
Arrastrada por la abeja del tiempo
Llevada por el con fin de la incertidumbre.

El color del tenue manto de flores
Se fue acercando poco a poco al lado
Que las devora con placer.

El néctar dejo de jugar con su poesía
Y se dedico a observar su realidad
Busco la flor que había abandonado
En los residuos ácidos del tiempo.

LICEISTA
Bellas
          Dulces armoniosas
Caminan
              Hacia el liceo
Con los libros
                      Debajo del brazo.
Si tierna mano
                        Los aprieta con delicadeza
Y una sonrisa
                       Floral me regalan
Sucede que son
                            Hermosas
Que quieren
                     Estudiar
Yo les digo adiós
                         Desde mi lejana
                                                Soledad.

MORENA
Describir en nubes de armonía, tu rostro risueño
Amar en las noches plateadas la luz de tus ojos
De miel.
Jugar con el tiempo, en el día soleado de una playa
Morena contar una a una las hebras de tu pelo
Azabache.
Verte sumida en la armonía policromada de una
Palabra.
Dicha con entonación sublime.
Degustar en la arena una sonrisa devorada por el
Crepúsculo agonizante.
Verte caminar con los libros amados debajo del
Brazo, te sigo con la mirada y anoto en mi libreta
Tus iniciales para escribirte un acróstico.

Eres el resplandor de un fogonazo, que se desvanece
Ante la quietud de una noche silenciosa.
Me gusta ese aire de misterios que te rodea, deseo
Describir la sensualidad de una palabra escrita.

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CUENTO BREVE
EL BAR FALCON

     Sentado en la misma mesa de toda una vida cuando aún imberbe, había llegado a tomar y Tomasa le pidió la cédula para comprobar su verdadera edad, ella no sabia leer y se la llevó al barman, viejo poeta borracho y pintor de brocha gorda, en sus días libres. todos lo recordaban en la misma mesa con una actitud de saborear cada cerveza, unos murmuraban a sus espaldas que había llegado muy joven cuando construían la Lara-Zulia, detrás de una novia venida con un gringo ingeniero de puentes, pero no era verdad, ella se había venido a putiar en los ranchos armados por los petroleros, o por los armadores de puentes; siempre había una tropa de mujeres, en el día vendían la comida y en la noche vendían sexo, siempre sentado al lado de la rockola, oía de todo, nada  lo perturbaba, sólo cuando blanca caminaba o le ponía la cerveza lo sacaba de su mundo le decía cosas, ella reía con una risa burlona ,pero el sabia que esa noche recordaría viejos tiempos en su pueblo natal a la orilla de la carretera de donde el se la trajo sin amor, solo por despecho, el amor se hizo costumbre por mas de cuarenta años en la misma mesa ,Minerva ya tampoco era la misma, sus mejores años se fueron con la carretera llena de remiendos como su alma de tantos amores de una noche en el viejo Hotel Victoria, parada obligada de los buses ,era una mujer prospera casada con un hacendado, de la orilla de la carretera se dejó arrastrar por la fiebre de la carretera y ahora atiende borrachos en el Bar Falcón, los tiempos pasaron y en las paredes quedaron grafitis de varios enamorados de la Blanca, ya el parroquiano no había vuelto desde que instalaran un nuevo aparato de cintas magnetofónicas el cual maneja el viejo cantinero; insertaba este aparatejo en lo que parecía un radio y sonaba la música por largo rato y la gente embobada hablaba frivolidades. El viejo bar fue abandonado por otros más modernos donde tenían aparatos de betamax donde se veían videos. Cerraron y un aviso oxidado por fiel testigo de tantas tertulias y despechos dio paso a un nuevo edificio quizás una tienda, o una carnicería.
           
Cuento El trompetista

     Era el año del bicentenario. En todos los pueblos se organizaban actos alusivos al magno acontecimiento. Venían delegaciones de todos los pueblos del mundo y se hospedaban en casa de familias destinadas para tal fin, mi pueblo pequeño punto en el mapa mundi, también fue escogido, además había acá una importante colonia canaria desde hacia muchos años, ellos escribieron al gobierno central para ofrecer sus casas lindas y espaciosas construidas pensando en el mediterráneo, llegó una delegación alemana ,un señor y su esposas ,tres hijos dos niñas y un chamaco regordete y cara colorada como el papa, las nenas eran muy distinta, la mayor rubia de melena colorada, cuyos ojos verdes no tenían comparación con nada visto por nuestros ojos. Alguien dijo se parecen al mar,pero nosotros no conocíamos el mar ni por televisión, porque era en blanco y negro. la otra menudita y de melena amarilla nos miraba con sorpresa por nuestro color y por el asombro demostrado al ver una familia tan distinta a la nuestra, se instalaron en la casa de una familia canaria con varios hijos, pero al mes tenían una casa alquilada, aprendían rápido el idioma y se integraban a la población, el varón se iba a matar pájaros a la orilla del rio con los muchachos del pueblo, las hembras con las niñas. a los años se habían integrado por completo, estudiaban en la misma escuela, estaban probando los chicos del pueblo, para la banda y actores para un viacrucis viviente, ellos fueron escogidos para ambas actividades ,las niñas como vírgenes y el niño como apóstol, sólo uno del grupo entró a la banda. Juan, muy tímido pero con muy buen oído musical, tocaba el cuatro aprendió de oídas, entró como trompetista, a los tres meses se defendía bastante bien con los acordes del instrumento, la alemana mayor tocaba redoblante, parece que allá había estudiado percusión en la escuela, por la cercanía de andar siempre entre acordes terminaron empatados, la envidia de los contertulios era mucha, ya no iba a la quebrada a bañarse en el pozo de la curva, ni en las salidas para el rio en bicicleta, se preguntaban como alguien que no hablaba si no lo indispensable había conquistado la mujer soñada por todos. Volvamos al principio, el papá compró una casa, una finca llena de tunas y cardones y  todos los días pasaba con un enorme sombrero, un hacha un machete para limpiar una hectárea para sembrar cebolla, dejó en el medio un olivo para la sombra, se había asociado con un isleño recién llegado también, se hizo rico muy rico pero el trato era el mismo muy educado, tenia carro, tractor y lo trabajaba él. Los muchachos se graduaron en la ciudad, en el pueblo no había liceo. Se enteró por una vecina chismosa que Juan era novio de su hija mayor, no aprobó el noviazgo, lo tildaba de vago, .todos los músicos son vagos decía. Un día amaneció la casa sola y un encargado le dijo están vendiendo la casa con todo adentro, se imagino lo peor se fue al Fortín y en la vieja rockola mataba el despecho, se decía que en Alemania había mucha bonanza, era mentira, un país partido en dos, uno comunista y el otro capitalista dividido por un muro. Llegó carta al correo para la amiga mas querida donde le decía vuelvo pronto, estoy reuniendo la plata, después de dos años volvió, lo encontró casado.





Cuento
La casa del tiempo

    Era una casa hermosa de porcelana y cristal ubicada en una esquina donde las sombras reflejadas en la calle daban la hora como un reloj de sol, a las doce en punto no asomaba nada de sombra hacia la calle, también ,se sabia cuando era sábado, domingo o cualquier día de la semana, los meses del año, de acuerdo a la templanza de los metales en diciembre tintineaba dulces melodías de navidad, la gente comenzó a llamarla la casa del tiempo, en ella habitaban una pareja de ancianos desde hacia mucho tiempo. El pueblo fue creciendo y se hicieron grandes edificios, que le ocultaban el sol a la casa del tiempo, ella fue deteriorándose, los cristales rotos, ya no brillaba como antes y a su alrededor se sentía un frio inmenso, como si fuera nevar, los viejos habitantes desaparecieron y hay quienes suponen que se mudaron a un pueblo donde hay mucho sol.

Cuento
 El oasis
 Miriam caminaba de mesa en mesa, sirviendo los tercios, las pequeñas las servía Blanca , musa inspiradora de Tirso, hombre entrado en años, de edad indefinida que tocaba la mandolina, todos  aplaudían, el poeta de Maracay,  Miguel, el poeta de Aregue, y el brujo, ellos se deleitaban con la música de Tirso, la rockola estaba muda, pues tocaba el hombre que había bebido y tocado con Pedro Infante cuando este vino a Carora,. el tocaba todos los sábados, Tirso vivía de su recuerdo, un afiche grande del gran ídolo mexicano comido por la polilla y punticos negros, fruto de tanto posársele las moscas, en la rockola había muchas rancheras, los poetas oían, conversando de la época de cada uno, las concebidas frías adornaban la mesa, eso era todos los sábados, este local no abría los domingos, Blanca salía del hotel del frente, Miriam caminaba sirviendo las cervezas ,un cliente le brinda un tercio, ella se sienta, comentan en la mesa los poetas -ella debió ser muy hermosa cuando joven, esos ojos claros y su rubia cabellera decían los poetas, según Tirso fue mujer de un hombre rico, el cual se fue para Caracas y más nunca volvió, dejándole seis muchachos y desde entonces está en el oasis vendiendo su cuerpo, ella nunca habla de su pasado, sólo le importa el día a día, ella  oía cuando le contaba sus penas, se reía muy duro y estridente, molestaba a los oídos. El brujo nos contaba muchas cosas de su vida, el decía que tenia un hermano escritor, pero este no bebía y las anécdotas de bares se las contaba el, por lo tanto aparecía en todas sus novelas como personaje central, el viejo Che enfermó y cerraron el bar, nadie quiso abrirlo de nuevo. Hoy en día están unos chinos vendiendo arroz.

Cuento
MACARIO

Adornaron las calles con banderines de muchos colores, una hermosa pancarta blanca colocada en el puente decía VIEMBENIDO MACARIO, compraron muchos cohetes al cohetero del pueblo, la gente corría para arriba y para abajo lanzando cohetes, hacían gran estruendo, los muchachos en bicicleta, se sumaban al regocijo de ver llegar al primer padre nacido en el pueblo, se había graduado con honores en el seminario en Roma, ciudad lejana .Una gran fiesta con la mejor orquesta del momento, tremenda fiesta desde la mañana, la comida en las mesas era abundante ,su mamá mandaba a cada rato a averiguar al puente si había llegado, pero se tardaba, por fin llegó, flaco con una sotana negra nueva, la mamá lo abrazó, lloró todo el pueblo con ella, primer cura decían y más religiosas decían hasta papa puede ser, otras decían santo, por sus virtudes, pero al empezar la música ,Macario, comenzó a bailar con la muchacha mas linda de la fiesta y se tomo un roncito ,se escandalizaron las beatas, pero el no les paró, su mamá se echaba aire con un abanico casi desfallecida, él la abrazo y le dilo: madre eso era antes que los curan no bailaban y te acuerdas cuando en octubre yo bailaba aquí con mis primas y tu decías que bien bailas, Macario. La fiesta duro tres días, al cabo de eso, Macario, recogió sus ropas y salió del pueblo con el llanto de su madre; lo asignaron a una parroquia lejana donde el gran rio se bifurca en deltas que paran al mar con su fuerza monstruosa y lo hacen retroceder, los indios le adoraban, le besaban la mano, le llevaban sapoara , ellos tenían la creencia que al comer este pescado se quedaba en el pueblo, poco a poco fue llegando su familia primero, una tía beata, después su papa y su mamá, sus hermanos se regaron por el mundo, Colombia, España y otras partes. Mientras el viejo caserón familiar lucía abandonado, en una pared se leía un cartel, decía Eli y su nueva banda hoy  las 7 5 de octubre de 19… los demás lucía borrado por la lluvia. El pueblo a crecido es una ciudad dormitorio, nadie supo más ni del religioso, ni de su familia. Una noche con mucho sigilo como los gatos llegó Macario, sin hacer ruido, limpió el único cuarto bueno, de la vieja estructura, la gente en la mañana se asombró al ver el viejo portón abierto y un hombre gordo en pantalón de bluyín y camisa a cuadros barriendo el frente, los curiosos fueron a ver quien era pero no lo conocieron, se marcharon. Macario se alistó, se puso la mitra y su sotana nueva, era el nuevo obispo de la diócesis nueva, creada por monseñor por un milagro, hecho a su mamá por la santa patrona, tocaron las campanas llamando a misa de nueve para presentar al obispo de la nueva diócesis, los padres le decían monseñor, hubiese avisado lo hubiésemos recibido con una gran celebración. No se cumplió su refrán, siempre decía: Cura pobre no llega a obispo.

Cuento
El megáfono
Tirado en un cuarto junto ,a una vieja maquina de escribir de marca Adler donde el poeta negro escribió sus primeros poemas para enamorar a la burguesita del aula de primero D ,los colocaba en forma anónima en las paredes del liceo, un viejo multígrafo también estaba en el cuarto ,un extensil medio escrito de un periódico inconcluso, decía algo así: la invasión al Vietnam debe ser combatida en cada trinchera de lucha desde la calle hasta el senado. Pero lo más interesante, fue un megáfono de color rojo con blanco, lo tome me senté en una silla polvorienta y vinieron muchos recuerdos, se agolpaban todos por salir de primero, lo primero que recuerdo es a mi novia adeca, me peleaba siempre por defender la revolución, y el uso del megáfono nuestra arma de combate contra los azules ,ellos querían quitárnoslo, le gritabas fuerte fuera yanquis de Vietnam, policías al servicio del imperio y todo lo que se nos ocurriera, ellos nos respondían con perdigones y bombas lacrimógenas, siempre protegíamos el megáfono, decían en el partido que era de míster solo, lo había sacado por arte de magia, no se sabe de donde lo sacó, fue su compañero de lucha cuando estudiaba en el viejo liceo, lo cuidábamos como el guerrillero al fusil, terminaba el siglo XX y comenzaba el XXI, recorrí con la mirada el cuarto telarañoso y sucio, la vieja maquina tenia las teclas dobladas de tanto los niños jugar con ella, señal de nuevos tiempos, ahora todo es virtual, los camaradas se sumaron a la virtualidad, su lucha no es en la calle es en las redes sociales, herramientas del mismo imperio, se han ido los viejos camaradas, el camarada vendedor de tribuna, el camarada de la Willy, los jóvenes, no recuerdan a míster solo, el viejo chofer cuenta su historia, a los nuevos del primer año para que no se olvide su legado de luchas y termina diciendo cuando míster solo este si era un liceo…

Cuento
El Carrusel
  Gira la noria gigante, los carritos chocones trompean unos contra otros, los más diestros evitan los golpes. Compramos los tickets, después de vender diez botellas de cerveza vacías. Triciano no las compraba, era el único que nos las compraba. La lluvia intensa de octubre acarrea mucho barro y basura, los vasos de cartón y latas de refresco parecen barquitos en alta mar, la media luna se detiene, nadie quiere mojarse, los caballitos para los bebes y los chocones siguen trabajando, tienen techo. Es la única diversión una vez al año, cuentan los viejos, que el Razzore estuvo en el pueblo y Pedro, hombre audaz, trabajó con ellos en la pista ayudando los payasos. Barreto canta el bingo, juego muy popular y a cada número le tenia un estribillo, por la o 60 el barrigón, por la n 33 la edad de Cristo y así sucesivamente, el carrusel ponía en sus altavoces las canciones de moda, Mari Trini, Ana Gabriel. La atracción principal era el viejo fotógrafo con su caballo de madera, había largado los pelos de las ancas, seguía sirviendo de entretenimiento para fotografiar a los niños con un paisaje de fondo y un sombrero de charro, la cámara, una vieja polaroid instantánea, se veía al algodonero guarecerse de la lluvia en los alares de los tejados, así no se le deshace la mercancía, el raspadero se mete en la casa de los indios a pasar la lluvia, lo dejan entrar, su papa es quien arma el toro de candela, el padre anuncia la misa de tres, el dueño del carrusel hombre gordo y barrigón vestido de pantalón kaki y camisa blanca todo lleno de grasa, las alpargatas llenas de barro y rotas en la capellada, siempre  decía la abuela no vallan solos a los carruseles, ellos se llevan los niños para venderlos. A las once era una fija en el carrusel a esa hora lo prendían y duraban más las vueltas, las de la noche eran más cortas porque hay mas gente para montarse. Los raspacanillas se oían en los bares. Los barcitos improvisados recibían nombres de las novelas y películas de moda, el pez que fuma, la gata borracha, estos estaban por los cerroclocos sitio de tolerancia, donde el pez que fuma tenia un bombillo rojo en la puerta, lo atendía un hombre gordo de voz afeminada. El padre decía: es pecado ir a los cerroclocos, hay mujeres del mal vivir, más siempre los muchachos se asomaban a las puertas y los corrían unas señoras con las caras pintadas que más bien parecían payasos. Bien por curiosidad, que por otra cosa, los vecinos insistían en a ir  al pez que fuma, llevando siempre al muchacho más mayor de la familia, decían para que se haga hombre, porque tener un hijo marico es lo ultimo decían. La noria seguía dando vueltas, la procesión recorre las calles llenas de barro y charcos de agua amarillenta, los músicos tocaban una música monótona de un solo compas, se apagaban los carruseles, la gente se iba a bailar, con el invierno del martes se iban los carruseles hasta el año siguiente que volverán para alegrarle la vida a los parroquianos.

Cuento
La casa de las cocuizas
   Leonor venia del corral cuando el primer Ford tablitas paso por la carretera de tierra, frente a su casa de las cocuizas, botó la leche y salió corriendo para el monte, lo llevaba don Teodoro para las fiestas de Aregue, gran suceso, así mi bisabuela se convirtió en la primera mortal de mi familia en conocer la nueva tecnología. Esta era una casa vieja con las paredes blancas y techo de barro, el cual se reparaba todos los años por el desgaste de la lluvia. Tenia fama el rosario de las cocuizas, se mataba un capao, el más gordo, lo sacaba Tin Zambrano en homenaje a la Virgen del Carmen, al finalizar el mismo don Tino ,Isrrael y Emilio afinaban los instrumentos para iniciar el baile, el patio alumbrado con lámparas de carburo, se engalanaba con las parejas bailarinas venidas de los caseríos vecinos. Leonor era gorda y decía mis abuelos eran corianos de los negros alzaos en la sierra, tenia ella un radio de baterías donde oía la novela el derecho de nacer y las noticias de radio rumbos. Todo estaba en su lugar, el fogón, las hamacas en el cuarto y los corrales, en un cerrito cercano, todos arrieros se paraban en las cocuizas a darle de comer a las bestias y ellos descansar un poco para seguir en la tarde para el pueblo, siempre estaba en movimiento, limpiaba los tanques para almacenar el agua de las lluvia de octubre, una vez al año bajaba al pueblo para las fiestas  se ponía su mejor vestido. Hoy en día la casa es solo un recuerdo, quedo dentro del fuerte Manaure y sirve de tiro al blanco de los soldados, pero aún así quedan vestigios de la vieja vivienda.

Cuento
El General
Nació un niño de pelo negro y mucho, con los ojos rayados, mirada perdida como pensando, el papa pensó el va hacer grandes cosas y la abuela dijo en voz alta este muchacho va ser muy malo tiene los remolinos en cruz, al crecer se fue con la guerra del mocho o la federal.  Triciano, el viejo leñador ,no sabia en cual guerra había sido, su memoria desvariaba entre una y otra, miraba la lejanía, recordaba la infancia en las delicias, por los cerros y quebradas donde a la orilla del camino había una cruz de palo de vera, donde los caminantes dejaban una piedra para la buena suerte, esta era la cruz del general, hombre malo, muy malo, cacique de las delicias, nadie hacia nada sin su permiso y cuando le gustaba una mujer la tenia por las buenas o por las malas, carajitas de punta e teta como decía Triciano se las llevaba y la devolvía a los tres días, un día se llevo la hija de Pancho Rivero y este juró para sus adentros vengar la ofensa, lo esperó con el matacán en un cerrito propia para una emboscada, aquí esta la cruz y Triciano dice ,el tiro del máuser le entró por la cien derecha, Pancho decía que era el, pero el matacán esta de ese lado, además el había sido soldado de los buenos en la última montonera, Pancho cargaba un revolver largo y de cacha nacarada, el cual le descargó el cilindro en el pecho del general. El caballo blanco con silla y freno de oro se perdió a la carrera por el camino real, el general siempre cargaba su revolver y unas espuelas de plata, no le dio tiempo de sacarlo de la funda,  jamás imagino que lo estaban esperando. Su mujer cuando vio llegar al caballo lleno de sangre temió lo peor, lloró en silencio y a la vez sintió un alivio, después de tanto sufrir era libre, llamó a sus hijas, recogió sus ropas y se pensaba ir, pero la gente del caserío, fue al velorio por curiosidad o por solidaridad con la señora, ella era un alma de dios como decían, las mujeres llorando al lado del muerto, tenia los ojos abiertos, amarillos grandes, daba miedo mirararlo, todo esto lo contaba Triciano. Fui a ver la casa del general, sólo escombros, árboles en los hermosos pisos de mosaico, único, ni las grandes casonas venidas de la colonia tenían un piso tan hermoso, además  decía Triciano, mire, los buscadores de tesoro fueron agujereando los pisos y paredes en busca de las morocotas enterradas, con un Cristo en la boca,  porque el que lo saque y que se muere.

Cuento
El chavero
En octubre siempre llueve, se hacen grandes charcos de agua amarillenta. No había asfalto en las cales del pueblo, se llenaban los zapatos de barro, barro muy pegajoso, en los postes se veía una foto de un candidato, el había prometido asfaltar las calles y meterle cloacas y agua, en las casas, pero nadie creía, solo eran promesas y cada cuatro años era lo mismo. Las fiestas estaban en su apogeo y Triciano salió vestido de blanco y unas alpargatas negras, los bolsillos llenos de fuertes, moneda sonora y de gran valor, salió para la misa, los buses recién llegaban con gran alboroto tocaban la cornetas, anunciando la llegada de los feligreses de Coro. contaban con orgullo ,por Coro invadió Miranda e izo la bandera tricolor, también hablan un comunista, llamado Gustavo Machado, también entró por Coro para tumbar a Gómez, presidente eterno de esta nación, entera, y eran orgullosos de su historias, pero ninguna llego a buen puerto, Miranda terminó en la Carraca y Machado en el Castillo de Puerto Cabello, la historia, más sonora era la de un negro que se coronó rey, me retraía a los tiempos de mi bisabuela y la soñaba reina de esta aventura. En los sesenta también hubo actividad en las montañas corianas, magolla, comandante fantasmal tenia su base en estas montañas, pero de pronto aparecía en las fiestas de Aregue o decían, esta en Guárico, Sanare o en Caracas. En mi pueblo estuvo en casa de ño luis hombre risueño, amable y gran católico, nadie pensaría que era amigo de Douglas, magolla, el comandante. Tiburcio Triciano venia pasado de tragos y como había llovido resbaló frente al bar el chavero, el cual tenia la mejor rockola del pueblo, esta tenia discos de cuarenta y cinco y a la moda, los panchos, Jaramillo y unas rancheras de Javier solis, solo el aviso descolorido ondea en los días de viento, del bar de antaño solo queda el recuerdo.

Cuento
LA CASA
Avelina se pintaba muy de mañana, remembranza de su juventud, era la más coqueta de las hijas de Leonor, eterna habitante de las cocuizas. Por esta carretera pasó el primer carro para Aregue, era un Ford tablitas de don Manuel Oropeza, comerciante de Carora y Leonor del susto botó el balde de la leche y se internó en el monte, las muchachada salió corriendo para el cerro de piedra el zamuro, el ruido del motor se alejó por la carretera de mulas y carretas, en la noche reunidos para rezar la oración comentaban el hecho, Emilio había llegado ya de Carora, él era concertado en Carora y les explico que era un carro y decía que el hombre podía volar en un aparato que llaman avión, lo escuchaban asombradas sus hermanas, Silvino gallero y mujeriego no estaba en la casa, Tita trabajaba hasta entrada la noche en los corrales, Avelina contaba a sus nietos: mamá era una negra grandota y decía venir de Falcón donde un negro alzao era su bisabuelo, decía también de una fiesta de cruz de mayo donde bailaban con música de guitarras y mandolinas donde Emilio toco por primera vez en publico, la memoria saltaba en el tiempo, hablaba de un terremoto en un país lejano, noticia oída por radio rumbo, decía habían interrumpido el derecho de nacer, novela popular para ese momento. La casa grande como la llamaban ya estaba en ruinas, Leonor había muerto y un fortín militar compró las casas.  Avelina recordaba a retazos.​




domingo, 24 de diciembre de 2017

Tinglado de Rostros

La fiesta de la palabra no se detiene. El Editor de Libros en Digital presenta su aporte a esta biblioteca virtual con su nuevo libro de cuentos Tinglado de Rostros; con excelente prólogo del escritor  Julio Prado y portada ilustrada por María Fernanda Ramírez. Esperamos sus comentarios.




PRÓLOGO

A manera de prólogo Camino largo y silencio de la palabra.

 Tomar la pluma de la imaginación con la idea firme de escribir un cuento, es una especie de catarsis para el alma literaria del que escribe. William Villanueva, en su convicción de hacer explotar la mirada del lector puesta en cada línea, hace alarde de una musa incondicional pródiga de fábulas y capacidad de asombro, de la que se sirve como quien agarra el abrigo y la bufanda para guarecerse del frío y salir con paso firme a deambular las gélidas calles de la página en blanco. Tanteando un verbo, acariciando un adjetivo o dándole una palmada oportuna al sustantivo que se aparece de pronto en una esquina del relato, así avanza el autor con su mano diestra en el camino largo y silencioso que la escritura concita en la facultad de contar historias, introducirse con sigilo en la memoria colectiva, detallar a hurtadillas las aventuras y desventuras del lugareño común, las habladurías e intrigas sobre el político de turno, la docilidad del desvarío, el tono apesadumbrado de la resignación, el duelo colectivo ante la muerte del optimismo, la queja por lo inasible, las bofetadas de la realidad improvisada, la existencia humana, la vida en todas sus facetas sombrías, la miseria como arte de la sobrevivencia, la enfermedad convertida en la otra cara de la esperanza, calles con olor a sangre coagulada, esquinas que aguardan una sospecha, fachadas construidas para ocultar la evidencia, y al final, el cuento deja de serlo para convertirse en una hecho tan real como los dedos que teclean incansables cada palabra precisa. Y, como decía Jorge Luis Borges, cada relato puede parecer un encuentro casual, pero todos sabemos que, en el fondo, es una cita previa, y William, como buen observador de la cotidianidad que le rodea, sueña, escucha, palpa y descifra el epigrama que la calle le advierte en ambas aceras de la rutina, convertida en parábola de la incandescencia reincidente de su Aregue natal. El relato se convierte, por arte del ingenio imaginario, en la propia experiencia del que sabe de huellas, de piedras atravesadas en los pasos, de espinas escondidas entre las rosas de la adulación, y a fin de cuentas, esa verdad escondida en cada párrafo, que sale a la luz entre bambalinas y se presenta limpia en el escenario del amanecer, aunque no se sepa asumir por el universo gris de los que duermen a la intemperie, para no sentir el arponazo de la ingenuidad que las paredes familiares no desperdician entre las grietas del abandono y el olvido en las sombras opresoras de la noche. William, haciendo honor a su acendrado cristianismo, deja palpable en cada cuento con final abierto a la imaginación, que “quien quiera entender, que entienda”, y convierte cada relato en una suerte de parábolas de este siglo XXI que nos conduce y nos extravía a partes iguales, con el único afán de que el lector disfrute, sufra, sonría, se reconozca en alguna línea, o simplemente valore en su justa medida el mundo que le tocó vivir, la emoción del sentimiento colectivo, y de manera especial, porque la vida es también la historia no escrita de cada uno de nosotros. Julio M. Prado.

TINGLADO DE ROSTROS  
Autor: William Villanueva.
Cuentos.
Dedico a Antonio Crespo Meléndez.-

DE NADIE HABLAMOS BIEN
En un cartoncito, pegado a la pared, se leía: Favor cancelar. cuentas pendientes de lo contrario se colocarán en la lista  de los morosos. EL DUEÑO.  La letra seguro era del curita, apodado así por su afabilidad, y porque ciertamente había estado en un seminario antiguo, antes de aterrizar en aquel lupanar. Afuera un sopor le daba a uno en la cara, como sí el ambiente tuviera calefacción. En una mesa hablaban del presidente; la conversación se enredaba con la música de la rockola, pero lo que hablaban del presidente no era bueno. A decir verdad, no existe la costumbre entre nosotros de hablar bien de nadie. 

UN DÍA CUALQUIERA DE MIS DÍAS
Aquel día que decidí mi aventura literaria fui como empujado a aquel bar de mala fama, con sus puertas batientes, llenas de óxido, y carcomidas. Un tipo con cara de sureño, pronunció un ¡ahijuna!, no se sí era chileno o argentino, pero cuando todo el mundo se volteó, admirados de asombro; la escena daba terror, pues el sureño le tocó el trasero a la mesera y esta le asestaba golpes con una botella de refresco Fanta. En la escena posterior sólo quedó el sureño en un charco de sangre, según me lo contaron.  

SIN NOVEDAD
El día que le vaciaron los sesos en el asfalto, la noche escurría las frías gotas de la lluvia.
Quién lo iba a pensar? Ahora todos corren desaforadamente hasta el cerro más alto; allí todo es precario, insuficiente.
El melenudo, quien porta desafiante un Cristo de arcilla, es el que corre más


LA NENA MÁS COQUETA
Sí  Axy supiera que sí me gusta. El descabellado aumento de su abdomen, entre comillas, no pasa de ser un cliché de las bobas de sociedad, que siempre perderán la línea, aunque dichas viejas trotonas no dejen de despabilarle el sueño a uno el sueño a las 5 de la madrugada cuando pasan por la quinta transversal. Sí, la nena más coqueta es ella. En la desaparición que hizo el mago de una rosa de un sombrero, casi la desaparece a ella. Yo la halé hacía mí y como estigmas en mi cuerpo sentí espinas flagelando mi piel. Por eso me sentí suyo cual hoja de parra sujeto a ella en un edén.
Después de la función nos fuimos caminando por el bulevar.
Hacía frío en la noche; no la despojé de su vestimenta. No hubo desquiciamiento. Ella tarareó a los Backstreeboys, yo canté frenéticamente el amor en una botella. Al fondo como husmeando la soledad un grafiti de la universidad señalaba indócil: 
SE ACABARON LOS SUEÑOS
….Y QUÉ…?

MIRCO
Mirco, vino de lejos, de muy lejos, pintorreado que asombraba su color de paleta. Él llegó en un biplano, que le prestó su hermano. Su forma estrambótica fue observada en una aduana improvisada en la quebrada, como si fuera un pichón de zamuro. Los parroquianos lo levantaron en hombros, y lo llevaron por las desnudas calles de la pobre ciudad, en la que, como dicen los cuentos, rara vez pasaba algo, excepto el último eclipse, que de generación en generación, cuentan, se ve cada cien años. Él, se valió entonces de aquello, para megáfono en mano, hacerse anunciar, a la ciudad: ¡Ha llegado Mirco, Mirco! ¡Ha llegado Mirco a la ciudad!
A su desaparición, la ciudad en vez de tristeza exhibía mucho colorido y alegría, por donde quiera se veía su rostro pintado. Excepto una vieja señorona que le hizo una estatua y le colocó una lápida mortuoria. A su muerte pidió ser enterrada allí mismo, ataviada del negro atuendo que desde el suceso nunca se despojó.

DANIELA AL RITMO DEL TAMBOR
No sé cómo Neruda hubiera descifrado tantas claves poéticas de unas noches de afrodisíacos chilenos y Venus bajadas de Internet, pero era menester, amén de estas displicencias del ocio cotidiano, explorar en mi webcam, a Daniela, bailando al ritmo del tambor. Perdón que imaginé que su voluptuosa feminidad  danzaba en El Tropicana, deslastrado según  Ramón, el albañil, de “la inmunda gusanera”. No comulgo con su procacidad comunistoide, por lo que le he negado el acceso a la webcam, a la que tildó furiosamente como veneno capitalista.
Daniela, una y otra vez menea sus caderas, entre la espumosa cerveza, y el frío tiritante,  mis manos se engullen tras su cuerpo.

LA CHINA Y OTRAS DISPLICENCIAS
Yo la veo casi a diario, con su caminar todo sensualote y su cabellera al sol, por el centro. Sí, pero cuando apelo a mi numen poetica la tipa es un desaire pana, un enchabe, como usted dice pana, que es tan sabio, sin ser doctor.
Lo que pas es que la china es de un barrio pobre, cerca de la ciudad, y ella como otras jevas iguales que ellas se portan tan displicentes, porque quieren un tipo de plata; sí pana, ellas creen en las porquerías de las telenovelas y desean una casa donde Grillet pasee su vista descriptiva, como por una tienda de la Apple Big de N.Y, como dice mi gorra.
Sí por lo menos la tuteara en el Chat, aunque fuera camuflageado de Rickysteam, y ella a cada rato: _Rick… -Sí, princesa alada. _¿Qué haces? –Llevo la cuenta. _ ¿La cuenta? _Sí, de las horas sin verte, quiero que sientas…maldita.. No, la china no, la máquina, es la máquina, es la red.
Y entonces con tremendo palo de agua, voy tras ella; ella va tan a prisa, que casi corre, en eso un taxi, se lleva lo más bello de la ciudad.
Voy al cibert-C, y es otra historia. “Yo soy Rickysteam”, “Soy Rick” ¿Y quién eres tú? _Soy Candy 99. Abro tu perfil, Candy, y me asombra tu belleza, como moldeada por un artista. Por momentos me olvidé de la china y sus displicencias vespertinas. Candy! –Sí Rick. _Eres un ángel, _Oh, gracias, Rick. _Rick, voy a la sala de Chat. _Ok, mi reina, recuerda que soy Rick, de Venezuela, para el mundo.
Entro al Chat. Ya la china debe ir por la avenida. _Soy Rick-quiero chica con fines confesables. _Se soltó otro demente… _Hola, quiero un chico “urgente”. _Una que me mime y me ame…_Tu madre! _Dios mío esto es un despelote… Chateadores uníos.. _Se soltó el conde. _Soy Rick. (Ingresó Pamela). _Hola, hola, soy Rick. (Ingresó Candy 99). _Hola llegó la reinaaaaaaaaa. _Hola mi reina!
_Hola, hola-hola-Candy! _Sí Rick? _Caracas de noche, tiene el resplandor de tu mirada…
_Oh, que galante Rick.
_Gracias- Bravo! por Rick!!!
Salgo del Caber-C, y la noche llena de nubarrones presagia otra tormenta descomunal, y aún traro de apartar a la china, tras reseteat mis pensamientos vuelve a aparecer, como un “virus informático”. El agua cae a cataratas inmensas. Siento pesadumbre, porque la china vive allí, en ese barrio tan pobre, pienso en Alí y en lo triste de la lluvia para los pobres, como la china.
Diario de la mañana:
BALANCE ATERRADOR 
Cientos de víctimas por desastres ocasionados por los aguaceros sobre la ciudad.
Pienso en la china, luego de revisar la lista de damnificados. Hoy no la he visto pana!, envíeme otro email a la mayor brevedad del mundo. Rickysteam.
DIEZ DE MAYO
En los clasificados no aparece su nombre.
Nadie explicó aquello, todos callaron.
Se estaba entre lo fatídico y trivial.
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GEMIDOS EN SU MURO
Que ladilla, las gotas de agua siguen impregnando la tarde, las luces parpadean, anunciando un anochecer prematuro.
Una que otra sirena arrastra su sonido tétrico por la urbe, en claro presagio de acontecimientos inesperados.
La chica bonita que veía, desde la ventana, no está, en su lugar una, en estado de gravidez, de unos 5 ó 6, a lo mejor 7 meses de gestación, pero a pesar conserva rasgos de fina esbeltez.
Cuando apuré la última cuartilla del relato, rompí la cíclica monotonía de los párrafos anteriores. En el facebook de ella,  en su muro, expiraban también sus últimos gemidos de gata loca: “Sí me revuelco con otros, no es porque no te quiero; es para que sepas de lo que soy capaz por retenerte”
La policía científica exploró el lugar, la habitación olía a varitas aromáticas, a incensio, mirra y estoraque; extraño ritual- decían las redes-realizó la occisa.
Lo que nadie se explica fue cómo se colgó del cable del aparato de televisión? Cómo hizo para pender de lo más alto de la habitación. Las pesquisas no desentrañaron el misterio.
Yo sólo sé que a diario riego las rosas que espontáneamente germinaron en su panteón.
LA HUMILDE PATRICIA
Me decían que habías dado a luz, pero tú no eres un instrumento de iluminación que digamos. Eres una mujer, ya no tienes tu lozanía, no tienes la cara de inocente que en ti se reflejaba. Te acuerdas? Cuando estudiábamos juntos; la sección entera hablaba de tu belleza y de tu inteligencia. Yo era el más callado y tímido, nadie se dio cuenta de lo que sentía por ti, ni siquiera tú imaginarían el fin de mis visitas a tu barrio, ese barrio que es mugre por todas partes…basura más basura, gentes incultas, deberían recoger los desperdicios, no arrojarlos a la calle.
Mi amigo me lo dijo; debes conocerlo: el de afro y lentes negros Ray ban, que tienen la firma de Cecotto, él se me acercó y me ofreció informarme sobre ti. Así lo hizo, y le agradezco, “es un chamo bien”, así me dice cuando habla conmigo. “Mira, chamo, yo lo hago porque tú eres un chamo bien, tú me ponías las pruebas en clases y yo sacaba buenas notas”.
Todavía me duele el pie, se me fracturó el día que te llevé serenatas, pero los perros de tu casa no supieron apreciar la buena música. Una serenata? dirían algunos vecinos, sí ahora no se usa eso! Una viejita nos vio salir corriendo con los perros detrás! Ay, que románticos, se le oyó suspirar: -Que románticos!- Mientras nos veía desaparecer en la oscuridad de la noche.
Patricia, nombre novelesco el que dieron, que lastima que te hayas marchitado.
Patricia: _ Tú madre te llama,
_Cámbiale los pañales al tripón,
_Pobre criatura de Dios, apúrate con las arepas!
_Patricia, tengo hambre.
_ Ay, qué vas a hacer? tú hombre viene borracho…
_Esta mujer, cuando será que aprende? Sino fuera porque no me puedo levantar le echo su pela.
Patricia corre, huye de su casa, dejando a su madre y a su amante. Con su niño en brazos la veo alejarse, me quedo contemplando su triste figura que se confunde con los crepúsculos del atardecer. Patricia, parece venir el eco de tu voz hasta mis oídos: ¿Por qué soy desdichada? Pobre moza, que Dios, te ampare.

EL CAMINO A LA PRIMERA GARITA
Él no decía sí, por decir sí. Era un extraño dejo de melancolía, desde que lo “molieron a palos”, según su mamá. Actuaba como autómata, una especie de artilugio o androide; como muñeco arrancado al counter strike. Los documentales en la T.V, horrorizaban. Al trote y con un incandescente sol que tostaba la piel, la hilera de soldados corren ante las ordenes sofocantes, corren con el su último fuelle de su  aliento, corren desaforados, la sed se les torna en sus ojos ya desorbitados, la hinchazón de la piel de sus pómulos es visiblemente rojiza, unas charcas sucias, llenas de orines pestilentes y restos animales, sirven como agua, la sed inclemente mal saciada da paso ahora a espasmos y convulsiones, sus cuerpos van cayendo, uno a uno sobre el árido suelo.      
De la torrecilla desde donde se aventaban con la brillantez fosforescente del sol, tunas, guasábaras y yabos sólo se ve un terreno escarpado. De vez en cuando merodea una cabra, un asno, o se despereza una cascabel. En la noche el frío aterra, congela literalmente los sentidos. Una música de rockola se oye intermitente. Nadie sabe de dónde viene, pero otrora había un bar en el camino, hace años fue cerrado, luego que un guardia descargó su arma contra otro bebedor, la sangre inundó el pequeño local confundiéndose con restos de cerveza y orines.
En las noches sigue sonando solo en la rockola un tema angustioso de Felipe Pirela. Se oyen murmullos, como de rezos; tan sólo una noche, Rafa y yo, oímos, infinidad de vocecitas, como arrullando  con su rezo al viento, tratábamos de caminar y una fuerza invisible atajaba su cuerpo y me detenía con suavidad, en la oscuridad creí que eran cuatro o seis seres amorfos, le propuse a Rafa rezar todo lo que pudiera, yo lo atajaba pues en su estado de embriaguez y alucinación no se sostenía en pie, cuando empezó a rezar y seguir mi peticiones, sentí como un soplido lo arrojó a un metro de donde estábamos, pálido y sudoroso, lo levanté y comenzamos a correr desbocadamente, lejos de la primera garita. 
Dicen que en el camino a la garita se oyen las voces de soldados, quejumbrosos. Y se ve la silueta espectral de una dama, que enloquece a los uniformados de verde, hasta hacerlos suicidarse irremisiblemente. 
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PAPILLON
Edgar repetía una y otra vez, quiero escribir de nuevo Papillón. Soy Henri Charrière; allá quien no me crea, quiero huir de esto espantoso; el sargento me hizo comerme la mierda con el arroz chino que me trajo mi mamá. En la placita del Néctar sí me quieren, no porque tengo un hermano doctor, sino que soy su héroe… Quiero escribir Papillón, son como unas quinientas páginas que puedo escribir, a lo mejor Juan me agarra envidia, porque yo escriba mejor que él, yo siempre le doy consejos, sino… no escribiera bien. Lo que no me gusta de Papillón es su mariposa, yo me quiero es tatuar la P de Papillón, en el pecho. A Juan no le gusta la sardina pero a mí sí, por eso es que yo digo, yo sí puedo escribir otra vez el libro Papillón…

                                                     ---O---

ULACIO
En la habitación del hospital se disipa por ratos el silencio. Un merengue hip hop se oye en una radio lejana. El ritmo no importa, pero un amigo mío lo confunde con un hipo de borracho, creo que después que un día de borrachera botara en un feo estropicio todo lo que comió en Mc Donald¨s, y le pegó un hipo horroroso, y desde entonces no puede oír que la FM anuncie el hip hop, ni ir al Mc Donal`s porque no le permiten la entrada; no por un confundido racismo que el aduce como mala referencia de los gringos contra los de color, sino que el efecto del horrible vómito hizo que cambiaran las costosas y lujosas alfombras, porque hedían un mes después del suceso, y era inminente la caída desde Venezuela del imperio más poderoso de “Fast food” del mundo…Por la habitación se cola de repente una oleada de frío que congela hasta los huesos, de manera que con los enanitos intergalácticos que veo por el cristal de la ventana, siento un miedo espantoso en las noches. Abajo se ve una nueva ciudadela, la de aquellos que huyeron de los cerros, del agua, de la muerte. Ula, mi amigo, con sus amigos salvaron a tantos que ya nos les asombra la naturaleza, se le puede domeñar, pero es preferible, dice Ula, respetarla. Él y sus amigos salieron en un camión del ejército, con lágrimas en los ojos al dejar el puerto, el retumbar de las olas del mar enfurecido se lo llevaba todo, casas y gente. Ula, sintió tanto dolor que pintó en un bello óleo la milagrosa imagen de la Virgen de Coromoto. Él y sus amigos tienen muy merecido su reconocimiento como héroes…El día que el agua se arrechó contra nosotros-dice Ula- estábamos pensando horas antes, que con el nuevo gobierno todo nos iba a cambiar-pero mira, como dice la salsa aquella “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Ula, franco y sincero tiene en su pecho-dice Luis el albañil-un monumento a la amistad: un corazón noble y transparente…Allá se divisa la ciudadela, por un instante olvido esta habitación…se oye el resonar de una sirena, luego el silencio…una aura misteriosa invade los rincones de la noche estrellada. No sé por qué pienso que estoy aca.. no… creí estar allá… sí en aquella habitación del hospital donde veía enanitos intergalácticos trepando a través de las ventanas, huyendo del agua de la lluvia. Ula me despierta. Qué horrible noche-me dice-los sapos saltaban sobre mi testa y yo era un charco sucio. Caminamos por el Sambil  en busca de un Mc Donal`s, a lo lejos se oía un merengue hip hop…     

LA TRETA
La estupidez más grande del mundo. Allá abajo el mundo se desmorona, pero voy hacia el lugar por una calle que se empina y se estrecha, a ratos el tráfico automotor deja oleadas de humo sucio, sucísimo, anhídrido carbónico, tetraetilo de plomo, óxido de nitrógeno, smog!!...como si no le costara al mundo la existencia humana, la vida…antros de pobreza, miseria, enfermedades, muertes…y admites que aquí, allá, más allá, en estos lugares sombríos es verdad la perorata de los marxistas. Voy descendiendo, el foco solar parece un brillo estúpido en el tapiz de la mañana. Como si golpearan mi cuerpo me está doliendo, Carmen Elena. Esa mosquita muerta, decía mi mamá, no me gusta para nada, y yo burlón gozaba a mis anchas, y acabamos entre sábanas blancas, con canciones suaves…Camilo…tiempo de amar, amar a oscuras…Carmen Elena, ese amiguito tuyo es insoportable, con su risa cínica, parecía marica echándose bronceador en el patio de tu casa, y yo con ganas de entrarle a golpes…Carmen Elena, sí Leonor comprendiera mi amor, pero maldita sea, no quiero…no quiero retrotraerme al pasado, a tu pasado…me duele Carmen Elena…La fuga de mis sueños ocurrió aquella mañana gélida que el agua chorreaba por doquier, el río traía rumores lejanos, murmullos de piedras que se confundían con el crepitar de la lluvia, y el almanaque clavado en la pared indicaba las primeras lluvias del año. Pero no hace falta en abundar en detalles, no hace falta revisar el destrozo de nuestras relaciones. Allá en la maraña de casas que voy cruzando por callejuelas como embudos, en una, en alguna de esas casas, estarás revolcándote con otro hombre, sin canciones suaves ni susurros al oído. Qué día es hoy, cuando esta duda me carcome?...un disparate…un inmenso disparate, una estupidez. Ruedo calle abajo…el raticida será mejor?...más socrático? Poético?...no..no.. no sé. Pero no sé nada, nada, lo juro, no sé qué haré, no sé nada, nada, este tormento me corroe, Carmen Leonor, ja ja ja… no te gustaba ese trato, j aja j aja, porque así se llamaba tu abuela que en paz descanse en las entrañas de la tierra…aquel dolor abajo, tú decía que eran cosas del oficio, el peso de 30 gandoleros en una noche, no era para menos, tenía empeño en hacer real a costa de los suyo…Yo no!, yo no soy de esas, no, no soy así, no soy de esas, Raimundo, no” Cómo se te ocurre? Jamás mi vida, soy sólo tuya, tuya, tuyita, desde que me levantaste la falda debajo del pupitres y me hacías cosquillas, y el maestro creía que tú andabas buscando el sacapuntas, al Cheluis le puse el ojo negro, porque quiso hacer lo mismo…La primera vez, mi primera vez, yo te lo conté Carmen Elena, yo tenía como fiebre, fue rápido, la cama olía a fragancias de flores, y ella me revisaba los frenillos, me daba cosquilleo…sonó un vallenato, se oyo Olimpo, se oyó Felipe Pirela, yo con mi inocencia quería quedarme allí…afuera olía a frituras y carnes asadas, por toda la calle había pinchos y pollos mantecosos, ella pidió una malta caracas y mi amigo y yo una Águila. Los olores en la calle se acentuaban, olía a maíz tostado, pasaba un cotufero con su carga recién tostada, a lo lejos retumbaban cohetones en el cielo de octubre, y yo no me quería ir. El gentío iba y venía, los sopores etílicos y tufos a orines empezaban a enrarecer el aire; una ancianita arrastraba a una niña llorosa. Me acuerdo de ti, Carmen Elena, del primer día, unidos en un solo cuerpo, la primera vez, sentiste ganas de llorar y yo te acaricié con ternura, y nos quedamos dormidos en aquel cuarto que olía a barro, por testigos Simón Bolívar y Jesús de la Buena Esperanza. Cuando despertamos, llovía y lo volvimos a hacer, en aquel cuarto que olía a barro y con goterones. El zaguán era largo y cabían varios colgados; en la repisa un radiecito sony en el que sólo se oía Radio Rumbos y la BBC, en el patio un almendrón y unas matas de onoto… debiste haber detenido aquello Carmen Elena y no hubiese pasado nada…ahora mismo lo estoy lamentando. Nuevamente la larga y angosta calle, se asoma ahora un tapiz de verdes colores, me llega una brisa agradable, a agua de manantial, raíces, a tierra mojada, a fresca madrugada, a la orilla de la vía un niño ofrece nísperos, manzanas y maní; la vuela en u y de nuevo las callejuelas serpenteantes, arriba, abajo, no sé cuánto tiempo he rodado, sólo sé que son varias horas y porque me lo indica algo en el motor, me detengo, pienso, me ayuda un vecino a arreglar el vehículo, cortésmente me rechaza cinco mil, cosa extraña en mi país. Empieza de nuevo mi tortura, voy divisando el sitio, la casa, la dirección que me fue informada telefónicamente, un golpe de dudas se agolpa en mi mente, mi corazón se agita, mis manos pierden sensibilidad, me detengo, el tam tam, tam, de mi pecho se hace casi audible, no quiero ver ni oír, penetro el manto espeso y oscuro de aquella casa, no sé cómo entré…entré sin tocar…un amplio corredor separa de la sala a las habitaciones principales, luego el patio con un olivo frondoso y flores diversas, trinitarias, rosas, girasoles en potes de klim y materos de cauchos, al centro una gran cruz de madera pintada de negro, de base empedrada, más allá una fuentecilla que sólo sirve de palomar, un tinajero desvencijado con verdín y humedad, una carreta, un Gómez tallado en madera, donde el General tendría unos 20 años de edad, con aire de picardía juvenil, con sus mostachos puntiagudos, una victrola argentina…Che Gardel, qué muchachote, como canta, decía mi tío y me mostraba sus discos. Te acuerdas Carmen Elena, a ti te gustaba mucho oírlo…Cuesta abajo en mi rodada, las ilusiones pasadas…sabía que en el mundo no cabía toda la humilde alegría de mi pobre corazón…Un bandoneón en mi pecho, Carmen Elena, me agobian los presagios, me niego a sospechar lo que voy a ver seguramente, empuño tembloroso entre mis manos la pistola automática que me regalaste, fija la mirada, absorto, esperando que se abra la puerta, un frío, una fría sensación me baja al estómago y me siento como la primera vez que nos montamos en el viaje a la luna, tú te querías montar de nuevo y yo no atinaba a decirte palabra alguna, a punto de vomitar, sentía náuseas y pena, Carmen Elena y corrí desesperado, como autómata tropecé y caí varias veces hasta que vomité con gran placer, no sé qué vomitaba, un líquido negro y viscoso embarrialaba mis zapatos.. Le tengo miedo a las guerras, a las armas, como esta que empuño, Carmen Elena, pero mi amor tú sabes en qué país vivimos, mira las estadísticas, el parte de guerra semanal, pero mi amor, soy amante de la paz, un pacifista, admiré a Lennon en su vitrina en aquella fenomenal fotografía, amo al mundo , amo la paz, odio la violencia, las armas como esta…prefiero un portafolio mi vida, un cenicero, un suizo…admiro a los suizos y a los ingleses por su puntualidad, desde chico quiero un reloj, Carmen Elena, me da pánico el terrorismo, la violencia…Tengo miedo…miedo.. no…no, no me atrevo a pensar, un dolor me desgarra el cuerpo, siento que destrozan las sienes Carmen Elena…No percibo los ruidos ni el tintineo del agua del tinajero…ya no lo oigo…veo el haz de un proyectil, como una chispa de luz…te acuerdas, Carmen Elena, que nuestro amigo Leonardo elucubraba en su libro sobre la violencia en Caracas…”Sí un día miércoles primero, eran las 10:25 A.M, cuando bajé de mi apartamento con la ilusión de encontrar algún negocio abierto y así comprarme algunas cosas para comer; no había pasado siquiera 5 minutos en la entrada del edificio cuando escuché el ruido seco y rápido de un proyectil y a sólo 15 metros de donde yo estaba caía herida una señora que llevaba en sus manos una bolsa de comida para sus hijos cual paloma llevaba alimento para sus polluelos”. Sí Carmen Elena…tengo miedo…otro disparo.. otro.. Siento mi cuerpo algodonado, flotando en la suave penumbra del amanecer, los destellos del sol tenues reverberan en la peinadora, veo el resplandor de otro disparo, hace rato la puerta de la habitación se ha abierto y dos damas solas, solas en la habitación…gritan con terror, horrorizadas, mi cuerpo agujereado y sangrante es introducido en una camioneta, es cuando percibo la voz de un paramédico que dice: _Señora, este hombre va muerto.

REY
Bajábamos al río todos los días. La pesca era abundante, corronchos, guabinas, y otras veces hasta cangrejos. Yo iba sobre la espalda de mi tío, quien es buen nadador. De regreso también recolectamos leña de cují, para cocinar, las sombras de la noche cayendo sobre nosotros parecían gnomos  gigantes, yo había oído que eran tan sólo visiones de la gente del pueblo, pero mi abuela aseguraba que en el camino al río, en las noches salían gran cantidad de duendes y que los niños atrapados por ellos ya no podían regresar a su hogar.  Sería eso lo que le pasaría a Rey? mi amigo de la escuela se extravió una tarde, todos en la escuela lo comentaban, me decía entre mí, si voy a su rescate? pudieron ser los gnomos que lo atraparon. Unos días después todos lloraban, Rey apareció en un recodo del riachuelo, su cuerpo tenía flores y las abejas habían hecho en su cuerpo un panal de miel, su rostro era de una alegría intensa. Mientras lo conducían en un ataúd blanco, yo sabía que ese no era él, lo adiviné, porque un lorito nos siguió por todo el camino y hoy de regreso, en la tarde nublada y oscura, lo ví sentado con los gnomos en un recodo del riachuelo.


TINGLADO DE ROSTROS
Cuentos.                                                                           
Autor: William Villanueva. 

LA PENSIÓN DE LOS HAMBRIENTOS

Para Libros en digital es un honor traer a sus páginas virtuales La Pensión de Los Hambrientos; el nuevo libro del escritor curarigüeño Pedro Jesús Meléndez, en el mundo de la literatura: Jesús Meléndez. Apasionado a las letras, oficio al que le confiere buena parte preponderante de su tiempo. Ha publicado La Muerte de Las Golondrinas, novela de corte costumbrista y de contenido ambientalista con la cual participó en el Rómulo Gallegos; además del libro de relatos: Cuentos Urgentes. En Pensión de Los Hambrientos, cuentos, sus personajes son seres marcados por su entorno, casi anodinos, tratando de escapar de su inexorable tragedia. El autor rescata la oralidad  para sumergirnos en el submundo de sus personajes que se enfrentan a la cruel situación social que los envuelve, retratando las escenas de la cotidianidad venezolana. Sin dudas un excelente libro.




EL ARREGLADOR DE PROBLEMAS
Domingo es el jefe de un extenso pueblo del Estado Lara y que tiene muchísimas aldeas y caseríos,  muchísimas aldeas unas con muchos habitantes y otras con poco habitantes. Domingo el jefe tiene muchos años mandando o gobernado muy bien este pueblo.
Tiene cinco ayudantes principales que colaboran para que todo marche perfectamente bien. Los ayudantes tienen cada uno su caballo para recorrer cada quien su jurisdicción que le fue asignada y cada uno tiene su nombramiento oficial, como tal. Llega el mes de diciembre, mes de parrandas y de tomar mucho aguardiente, de bailes, de dar y recibir aguinaldos como también se presentan cantidades de problemas, problemas que son llevados hasta el jefe Domingo, para que les de solución a cada uno. _Ayudante Marcial Pérez, usted me dice que en las Aldeas de Mata Larga, se han presentado problemas?, dígame: ¿Qué clase de problemas son esos?_ Le informo jefe Domingo, que las aldeas de Mata Larga, tienen problemas graves, a consecuencia de que hay una epidemia de odio, mucho odio, el cual parece que fue causado por la picada de unas abejas africanas. _ Muy bien, ayudante Pérez, vaya al depósito de AMOR PROFUNDO Y SUBLIME, que le llenen varias garrafas y lo riegan por todas las aldeas de Mata Larga. _Me gusta esta solución, jefe Domingo, porque es que esta gente desde que amanece están peleando de palabras pero también se llegan a golpear, y hay casos donde salen a relucir hondas de cazar y garrotes encabullados. _ Muy bien,- ayudante Pérez, vaya  y hace lo que le digo y veremos el resultado muy pronto.
Que pase ahora el ayudante Jacinto Rivero. Dígame Jacinto ¿Qué pasa en las aldeas  y caseríos de Calembe Viejo? _ Mire, Jefe Domingo, lo que pasa en las aldeas de Calembe Viejo, es que unos vecinos encontraron enterrado un baúl de morocotas y plata, y los que lo encontraron dicen que eso es de ellos, pero toda la comunidad dice que es de todos, y no hay manera que se pongan de acuerdo. _Bueno, aquí lo que hay que hacer es traer ese baúl para acá, y ustedes van al depósito de tranquilidad y resignación y que le llenen cuatrocientos botellas de esa agua y las reparte a cada uno para que se tranquilicen y se resignen como debe ser. _ Así lo haré señor Domingo y esperemos que esto de un buen resultado. Que pase ahora el ayudante Pedro Miguel, dígame, señor Pedro Miguel ¿Cuál es el problema que presentan las aldeas y caseríos del Cerro de Boca Grande? _ Mire jefe Domingo,- lo que pasa en las aldeas de Boca Grande, es que se aparecen a medianoche unos espantos, que gritan horriblemente, y no dejan dormir a los vecinos y tampoco pueden salir a trabajar después de las siete de la noche, porque a esa hora y hasta las seis de la mañana, los espantos andan por todas partes, y la gente tiene mucho miedo. _Caramba, amigo Pedro Miguel, este caso está bien delicado, para arreglar, pero de todas maneras, a mi entender, y a mi buen saber que tengo, vamos a darle esta solución: Yo lo que creo, es que algunos vecinos estén tratando de asustar a la gente, para que abandonen estas tierras, que son sumamente buenas para la agricultura. Consígase usted, unos sacos de ajos y reparte a cada casa , un kilo de ajo y lo cuelguen en la puerta por dentro y por fuera, y que pongan también una cruz de palma, junto al kilo de ajo, y lléveles también unos trescientos litros de agua contra el miedo, para que ellos no tengan temor y salgan a darle batalla a estos espantos, y ya veremos el resultado. Que pase ahora el ayudante Atanacio Primera, adelante señor Atanacio Primera, dígame ¿Dígame que pasa en estos tiempos de navidad en todos los caseríos de la Carretera Panamericana? _Mire jefe Domingo. lo que pasa, es que los habitantes de todos los caseríos se quejan porque en estos días y durante todo el año están sufriendo por la hediondez que emana de los cadáveres de trescientos y cuatrocientos cadáveres de perros que han botado a lo largo de la carretera y se quejan con mucha razón, porque estos perros tienen que botarlos en el crematorio  municipal. _ Bueno, ayudante Atanacio,  este problema está como muy difícil de resolver que el problema que presentó el ayudante Pedro Miguel, pero la solución va a ser la siguiente: Usted y unos diez vecinos van a vigilar la orilla de la carretera, y al primero que vean botando animales muertos, le dicen que está multado con mil bolívares, y que los tienen que pagar de una sola vez, y así se le hará a todo el que infrinja esta ley. Eso sí!, tienen que hacer guardia también de noche…
Por último para el quinto ayudante el cual explica que el problema  que hay en los caseríos de la zona de Arepa Cuadrada, es que los vecinos dicen que tienen una gran producción de frutas, maíz, y granos, pero que no consiguen por ningún lado la leña para poder cocinar. _Mire, ayudante Juan Chirinos, dígame que fue lo que usted no hizo que se complicó esta situación? _Caramba, jefe Domingo, usted no me va a creer, pero esto parece cosa de magia, porque aquí hay demasiada leña, y yo nose lo que ocurrió. _Bueno, entonces lo que hay que hacer es que usted vaya con tres vecinos a que el brujo de Arepa Cuadrada y le dicen de parte mía le busque una buena solución a este problema. _Muy bien, jefe Domingo, haré lo que usted me ordena y veremos qué tiempo transcurre para que la gente vuelva a conseguir leña para cocinar.
LOS DESTRUCTORES
Se hacían llamar los defensores de los pobres y los desamparados. Su consigna de combate era triunfar sobre los árboles frutales, especialmente el mango, porque sostenían que el color de su fruto era dañino a los pobres. Su color amarillo según su significado representaba la riqueza y la riqueza es mala, mala porque contamina el alma y el corazón. Estos individuos se reunían fuera de la ciudad en una especie de cueva al pie del cerro más alto. Desde allí salían con el fin de destruir los árboles. Y por supuesto llevaban las herramientas en las manos: hachas, cuchillos, machetes, gasolina, fósforos y sierras eléctricas, que sirvieran para destruir. Adelante, adelante con la frente en alto! defendamos a nuestros hermanos del mal, tan poderosos como son esos árboles que producen el mango.
Llegaron al primer cruce de caminos y desde allí dispusieron dividirse en cuatro grupos. El primero iría al sur, hacia un pueblo llamado “El Manganero”, donde se cosechaba hasta cien mil kilos de mango a la semana. El segundo grupo se dirigió hasta el pueblo “El Mangal”, situado al norte donde las estadísticas que llevaban producían hasta 500 millones de kilos de mango al año, los cuales enviaban a Canadá  y Norteamérica, donde eran apetecidos más que en Europa. El grupo que se dirigió al Este buscando los mangales de Portuguesa tuvo inconvenientes para trasladarse porque la carretera estaba cerrada por una huelga de brujos que protestaban la detención de su presidente y por otros motivos. El último grupo que iba hacia el oeste en busca de los mangales  del Estado Zulia no tuvo problemas por cuanto consiguieron transporte en los camiones que regresaban de Barquisimeto de llevar grandes cargamentos de mangos.
Estos mismos camioneros les decían que era bueno que acabaran con los sembradíos de mango porque ellos estaban cansados de transportar tanto mango por toda Venezuela y no querían seguir cargando mango porque ya habían comprado camiones y gandolas y autos de paseo pero que era una vida muy dura y a lo mejor se compraban unos edificios para alquilar apartamentos. Cuando llegaron a los mangales de Bachaquero, Mene Grande, y otros pueblos, se comunicaron por medio de radios transmisores para darle comienzo a la destrucción de los mangales. Los sembradíos después de cortados inmediatamente fueron incendiados y luego los destructores dieron comienzo a grandes comilonas de parrilla ya que los dueños de los mangales les tuvieron que regalar bastantes cabezas de ganados para que comieran bastante carne asada y celebrar el triunfo sobre los mangos porque hasta ese día fueron enemigos de los pobres y los desamparados. Cuando la tarde  comenzó a caer en todos los frentes llamados de batalla contra los mangales una gigantesca nube de humo y ceniza cubría todos los frentes de exterminio  y allá lejos casi cerca del mismo infierno miles de niños, niñas, adultos y toda clase de animales regaban de lágrimas el suelo por aquella injusticia contra el medio ambiente y contra la ecología de la patria llamada Venezuela.

  

JUAN EL BRUJO
Este brujo conocido desde Portuguesa hasta la región de Carora obtuvo su fama desde el día que le dio un número de lotería para jugar a Diocelin Villanueva en el pueblo de Aregue.
Desde ese día que Diocelin le hizo la consulta “Juan El Brujo” se convirtió en el más famoso en el centrooccidente de Venezuela. No se sabe a ciencia cierta sí fue que los planetas giraron hacia el centro de la bola de cristal  allá en Aregue o fue otro fenómeno que tuvo que ver con esta concentración de tanto poder. Lo cierto es que Juan el brujo le dijo a Diocelin se jugara el triple 333 para la lotería del Zulia y se pudo sacar nada más y nada menos que mil millones de bolívares cuando la plata todavía valía. Dicha mujer se pudo comprar dos quintas en Maracaibo, una en Caracas y una en Barquisimeto.
La fama corrió y corrió que traspasó y traspasó la frontera de Colombia y como en esos días se celebraba el congreso de brujos no recuerdo en que ciudad colombiana, pero lo cierto fue que dicho congreso le otorgó reconocimientos y condecoraciones a este brujo.


  EN TIEMPOS DE LOS ADECOS      
Llegó un señor a la bodega más surtida del pueblo y él dice al dueño: ¿Señor tiene lecha blanquita, blanquita? y contesta el bodeguero: Sí tengo leche blanquita, blanquita. Entonces deme dos kilos. ¿Tiene azúcar blanquita, blanquita, pero que sea del Central La Pastora? Sí tengo azúcar blanquita, blanquita, del Central La Pastora. Entonces deme cinco kilos. ¿Y tiene chicha blanquita, blanquita? Sí tengo chicha blanquita, blanquita. Entonces deme un litro.
El solicitante agarró sus tres cosas, las guardó en un morral y de una vez que sale dijo: Muchas gracias señor, que Dios le pague.
Epa, señor, ¿Qué pasa, no me va a pagar lo que me pidió? Pero señor, yo le pregunté y usted me dijo que sí tenía, y yo le dije que me diera, yo no le dije que me vendiera.


 LA PANDILLA
Llamaron y reunieron al pueblo, escogieron a los peores malas conductas, desalmados, ladrones, malhechores y todo lo que fuera la propia basura. De una sola vez les dijeron: Vamos a liberar este pueblo y todos los pueblos de esta región. Los armaron de escopetas, revólveres y machetes. Se fueron por los caminos y carreteras y comenzaron a saquear, robar y todo tipo de mal, después a comer parrilla de buenos ganados y gorditos. 

 EL MECATE
Amigo ¿Usted me puede vender medio metro de mecate del último hombre que se ahorcó en esta ciudad? Lo necesito urgentemente.
No se lo vendo, se lo cambio por una morocota.             

  
LOS LENTES
Señora Juana hágame el favor de empeñarme estos lentes por medio kilo de caraotas porque no tengo nada para darle de comer a mi familia. Pedro tocaba la puerta de una vecina y sin que ésta abriera le repetía una y otra vez la misma pregunta. Señora Juana, por favor empéñeme los lentes.
Así estuvo largo rato y nada que le respondía, hasta que se le ocurrió mirar por el ojo de la cerradura y vio que la señora Juana guindaba de un mecate en la sala de recibo.


 LA SAYONA EN PELOTA
Un mujeriego de esos que viven pensando solamente en el sexo, está parado en la esquina de la Calle El Río, frente al Matadero Municipal del pueblo de Curarigua.
Está completamente solo, esperando que aparezca la mujer que por cierto es ajena. El mujeriego avista a una mujer como a cincuenta metros y comienza a llamarla por su nombre. Carmen mi amor, apúrate que ya no aguanto esta pasión que siento por ti. La sombra que asemeja una mujer apura el paso hasta llegar donde está el mujeriego y se le hecha en los brazos diciéndole mi amor te quiero Pero cuando habló le brillaron los ojos con un rojo encendido y echando candela y humo por la boca. El mujeriego sólo atinaba a decir Ave María Purísima, Virgen del Carmen Bendita!  y sale disparado como un cohete como a una velocidad de setenta kilómetros por hora hasta llegar a la iglesia de Santo Domingo del mismo pueblo.  Está sumamente cansado y todavía muy asustado. La noche sigue oscura, los perros ladran y por allá como a trescientos metros por la calle El Cerro van los obreros que van a trabajar a los trapiches de caña. De pronto se le acerca una mujer vestida de blanco con muchas lentejuelas, bonita y de cabellos largos y el mujeriego se le acerca y le dice: Mi amor, tú sí eres bonita!
Acabo de llevarme un susto en la esquina del matadero, se me apareció una mujer  que parecía bonita pero cuando me habló era el mismo diablo, tenía los dientes muy largos y me asusté tanto que de vaina estoy aquí! Y lo que parecía una mujer hermosa se quitó la bata blanca con lentejuelas y le preguntó: ¿Y sería así como yo? El mujeriego al ver que tal mujer era un esqueleto con el dientero pelado cayó desmayado.

 EL HACEDOR DE COLAS
Cola, cola, cola a la orden la cola! Se hace la cola barata. Barata? Señor, qué clase de cola es esa que usted ofrece y cómo es eso? Es muy fácil, señora, usted me paga doscientos bolívares, se mete en este puesto y le aseguro que va a comprar todo lo que necesita. Ah, diablo!  y a vaina buena!, tome los doscientos bolívares y dígame:
¿ Qué voy a hacer?. Nada, esto es más fácil que darle una pedrada al suelo.
Se hicieron las ocho de la mañana, las diez, las doce y nadie entraba a comprar, porque la mercancía que ofrecieron no llegó…


 EL RABIPELADO
Ahí va, ahí va, vamos a agarrarlo, es un rabipelado, está gordo, vamos rápido que esa carne es muy buena. Vamos, vamos, allá va, allá se subió. Dale un trancazo.
Ya estuvo, se jodió, a pelarlo para hacer las hallacas porque no hay plata para comprar carne de res ni pollo, ya está listo, a sacarle el almizcle y las tripas. 


 Y DIOS LO OYÓ
Un anciano frente al abasto más grande de la ciudad se hincó de rodillas y pidió a Dios que le concediera tres favores aunque fueran las últimas cosas que le concediera. Pidió por los tres clavos de Cristo que consiguiera dos kilos de harina de maíz, segundo que consiguiera un kilo de leche en polvo y que consiguiera dos kilos  de azúcar  y pidió que saliera rápido. Todo fue un milagro porque entró y compró todo en menos de una hora.


 UN PUERTO EN CARORA
Hablaban cinco importantes hombres del vicio en la Plaza El Néctar de la levítica Ciudad fundada por don Juan del Thejo y refundada en 1572 por don Juan de Salamanca.
¡Nosotros, los caroreños, hemos perdido demasiado tiempo y mucho dinero teniendo una gran riqueza en esta quebrada, esto vale mucho dinero, demasiado dinero,  esto, se puede comparar con el petróleo. ¿Y cómo es eso, vale Juan? Bueno, lo que hay es que invertir y de una vez hacemos un puerto de embarque. Canalizamos la quebrada y recogemos en grandes depósitos toda esta porquería y la mandamos al Japón y China, porque allá procesan toda esa vaina y para acá nos van a llegar los verdecitos. 

 LA ESCASEZ
Por caminos y veredas, por valles y cerros no se conseguía un venado, no se conseguía un burro, pero sí se conseguían esqueletos y quijadas de burro, cachos de venado y muchos cueros de reses. Cuando esto sucedió decían que fueron los mejores años de los pobres y que ellos cargaban maletas por carajazos.


 PETROLEO EN CARORA
Dicen los técnicos petroleros que se reúnen en La Plaza del Néctar que en Carora hay mucho petróleo, porque es el motivo que hace tanto calor y que estamos muy cerca y vecinos somos del Estado Zulia.
Los más sabios calculan que en Aregue lo que hay es petróleo del liviano y que ese pueblo tiene para estar igual que Ciudad Ojeda. Lo que pasa es que el Gobierno no le mete la mano al pueblo de la Chiquinquirá.


 LA PENSIÓN DE LOS HAMBRIENTOS
El problema mío era de extrema gravedad, porque en mi casa no había alimentos, de ninguna clase, puedo decir sin mentir que sólo me acompañaba desde hacía ocho meses una lata de sardina que presentaba estado de abandono; pues estaba como se dice “abombada”.
Me fui hasta “La Pensión de Los Hambrientos”, con la esperanza de conseguir algunos alimentos, como no llevaba suficiente dinero puse mis esperanzas en que todo estuviera bien barato; porque esa es una de las grandes virtudes de nosotros los pobres, vivir de muchas esperanzas.
Salí de mi casa, a las doce de la noche, con los ojos bien abiertos y evitando caer en manos de los atracadores, de esos que pululan por las calles de la ciudad, y sólo con un viejo cuchillo, que heredé de mi padre, y que en varios años no lo había usado. Me encomendé a Jesucristo y a paso rápido llegué hasta la llamada “Pensión de Los Hambrientos”. Saludé a varias personas que habían llegado desde el día anterior y entre medios dormidos y medios despiertos comentaban: Yo quiero comprar siquiera café, porque desde hace mucho tiempo en mi casa no tomamos café porque ni para remedio se consigue.
_En el último velorio que tuvimos no logramos conseguir absolutamente nada, y ni siquiera cucuy, porque precisamente el difunto murió de una borrachera. _Yo quiero conseguir unas caraoticas, porque hace meses que no sé lo que es una caraoteada. _Yo ni caraotas, ni quinchonchos, ni frijoles, sólo suero, suero y más nada. _Yo ni suero, ni carne, ni caraotas, ni nada de nada; a veces me pregunto cómo es que sigo existiendo en este mundo.

 JESÚS MELÉNDEZ

 Curarigua. 1.939. Novelista y cuentista. Escritor de dilatada carrera, durante años este vendedor de libros a transitado todas las estaciones de la escritura: "La Muerte de Las Golondrinas"1.998 (Novela): "Cuentos Urgentes";2006. Por sus páginas desfilan una galeria de personajes atormentados y difusos; meretrices y proxenetas; fauna grotesca no a la manera de Pocaterra, al contrario estas figuras esperpenticas están satisfechas con su destino. Nadie está inconforme por ser marginal, anodino, todos viven en un tinglado circular y horizontal. Nadie rompe el anillo de hierro del destino, todos son coprofagos, quieren terminar su fugaz vida en Uribana y la antigua Sabaneta de Maracaibo: penales-universidad "La Grande", en el argot gansteril, mara-santucha. Mientras respire prestaré mi voz a estos roedores, sí antes no me mata la contaminación, el ruido, y la matraca de las diversas policias. Dice el oficiante de la palabra en la Esquina diabólica de la Francisco de Miranda, que como ombligo del mundo, arremeda la falsa realidad de la Venezuela en combustión.